| Resumen
Haciendo
un breve análisis de la génesis del hombre y su cultura, el autor
demuestra la universalidad de la verdad acerca de Dios, situando a
la India como la cuna original de este conocimiento. A través de
distintos testimonios demuestra la existencia de lazos étnicos,
culturales y religiosos creados entre los pueblos de la India y los
pueblos originarios de la América precolombina o Indoamérica.
Demuestra de esta forma que la sabiduría védica debe considerarse
de carácter universal, destinada al ser humano cualquiera sea su
raza, época o localización y para quien propone el desafío de
estudiarla para alcanzar la autorrealización. Finalmente, se
propone un compromiso de difusión a través de las artes aplicadas
a la transmisión de mensajes trascendentes de fuentes originarias,
con sabiduría Védica para el hombre materialista de hoy.
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| Índice |
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Universalidad
de la Verdad |
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Nuestras
Raíces |
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Presencia
Hindú en América |
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Deidades
y Ceremonias Hindúes en América |
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El
Gobierno Mexicano Admite su Origen Oriental |
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Un
Mismo Lenguaje, Hábitos y Facciones |
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Lazos
Culturales y Religiosos |
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Similitud
de los Templos y Adoración |
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La
Trinidad |
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El
Monoteísmo |
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Educación,
Moral, Ritos |
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En
la Guerra |
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La
familia y otras costumbres |
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La
Reencarnación |
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Más
Similitudes |
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Festival
de Rama en Perú |
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Vegetarianismo |
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Telepatía |
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Sánscrito
en Perú |
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El
desafío de alcanzar la autorrealización |
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Un
compromiso pendiente |
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Conclusión |
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Fuentes |
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Universalidad
de la Verdad
‘Nada
hay nuevo bajo el sol’, dice el antiguo adagio, y pensamos que es
una verdad muy cierta. Las mismas prácticas y costumbres aparecen
en distintas culturas, pero de hecho con distintos nombres y con
ciertas diferencias en la forma. Pero en el fondo, en todos lados
somos el mismo hombre, con los mismos deseos, necesidades y
ambiciones; con una misma vida, con una misma forma de nacer,
crecer, envejecer y morir. Compartimos las mismas incógnitas y
vamos tras las mismas respuestas. Cuando buscamos nuestro origen,
encontramos que la cultura y la sabiduría se pierden en los
laberintos del pasado y nunca podemos aseverar que ‘en este
momento el hombre comenzó a saber’, ‘en este momento dejó de
ser mico y comenzó a razonar’. No encontramos ese momento en la
historia porque de hecho no existe. El hombre siempre fue hombre y
siempre hubo cultura y sabios. El hecho de ciertos hallazgos de
cavernícolas no significa que todas las culturas del mundo
estuviesen en ese entonces en ese mismo nivel. La ciencia actual
vive de suposiciones a las que se refiere con el atractivo nombre de
teorías, abriendo así las puertas a un mundo de elucubraciones
donde no existen respuestas claras ni valores absolutos.
Así
como dos más dos siempre fue cuatro, de la misma manera, verdades más
elevadas, sutiles y sofisticadas, siempre existieron y fueron
percibidas y apreciadas por personalidades de un carácter más puro
y elevado. Nos encontramos en una época en la cual espíritus, más
aventurados e inquietos, aprecian los valores de las antiguas
culturas y admiten el fracaso de la presente.
Si
somos objetivos y sinceros en nuestro análisis, llegaremos a un
mismo origen de todas las cosas. Llegaremos a una misma y única
cultura, con un gran libro y lenguaje. Esa cultura no pertenece a
ningún pueblo ni región en particular, pertenece al hombre, pero
tampoco a cualquier hombre, sino más bien al ario. El término
‘ario’ no designa ninguna raza en particular ni característica
corporal, como se ha mal entendido. Esta palabra es de origen sánscrito
y denota a aquellas personas que se inclinan con seriedad por la búsqueda
de la verdad. En el libro Bhagavad Gita podemos encontrarla
citada cuando Dios, con el nombre de Krishna le dice a Arjuna:
‘an-arya-yustam, asvargyam...’ aquí Krishna dice a su discípulo
que los apegos y debilidades materiales no deben confundir a un
verdadero ‘arya’ o ario, pues de ser así su futuro será
‘asvargyam’ o no conducente a los planetas superiores.
El
orgullo del siglo XX nos dejó separado de nuestros antepasados y en
realidad lo habíamos estado haciendo ya de mucho tiempo antes. En
el afán de volvernos positivistas y pragmáticos limitamos nuestro
campo de entendimiento y percepción al que sólo pueden darnos la
razón y los sentidos, el resultado de esto ha sido un hombre
superficial, sin metas superiores, alienado, confundido y deprimido.
El siglo pasado nos cerró las puertas a la fe, insultó a las
viejas tradiciones, así hemos seguido adelante y hemos entrado a
este nuevo milenio sin saber ni a quién seguimos.
Las
antiguas culturas estuvieron empapadas de un misticismo especial, de
un respeto a la naturaleza y a todo lo creado. De un respeto al
padre y a la madre, al sacerdote y a los ancianos. Su diario vivir
estaba relacionado con una visión cosmológica donde todo estaba
insertado en un mundo natural, como en un organismo perfecto.
Organismo que el hombre de hoy se ha encargado de viviseccionar,
incapaz de encontrar el motor de vida que lo mantiene latente. Ni
siquiera la medicina moderna es capaz de ver el cuerpo humano como
un solo órgano y de tratarlo como tal. Todo ese misticismo original
creemos que ha desaparecido y sólo queremos dar espacio a lo nuevo.
¿Pero, qué es lo nuevo? Lo nuevo no es más que el intento fallido
de unos mal y pobremente llamados científicos, personeros que
rechazan realidades superiores, las que con certeza y claridad son
entendidas y percibidas por otras miles de silenciosas personas.
Hoy
muchos se lamentan, como si hubiesen perdido un bello libro de
poemas. El hombre comienza a sentirse solo y artificialmente
apartado de su madre tierra. Se ha vuelto como el joven rebelde que
después de un tiempo anhela volver a casa. Sufre por el río que ya
no es cristalino, por el aire que ya no es puro, por el alimento que
enferma, por los animales que están extintos. El hombre se siente
explotado y pobre. Muchos se han sentido engañados y en realidad lo
hemos sido. El mismo cristianismo cometió el error de volverse
demasiado aristotélico y de querer comulgar demasiado con los
racionalistas, sin dar crédito a esas verdades que se revelan en el
corazón de quienes sirven con amor y humildad a madre naturaleza,
la verdad y lo divino. Primero persiguió la ciencia con ciego
fanatismo y luego se doblegó ante ella con igual ceguera.
Arqueólogos,
historiadores y antropólogos, parecen estar destapando la olla y
demostrando que el verdadero siglo de las luces se dio mucho antes
de lo enseñado. A este respecto, el libro Srimad Bhagvatam o
Bhagvata Purana, es un muy valioso documento histórico de lo
que fueron antiquísimas culturas que se remontan a millones de años.
Esta obra, traducida del sánscrito en años relativamente
recientes, sin duda traerá una revolución al pensamiento actual de
la humanidad, en la medida que sea conocida y difundida por
adelantados.
Si
queremos adelantarnos reconociendo una verdad de siempre, debemos
sentirnos ante el deber de abrir más nuestra mente, ser más
universales y apreciativos de esa misma verdad que buscamos, sin
importar donde aparezca, ni quien pueda ser su dueño.
Como
americanos, se ha tratado de sembrar en nosotros admiración y
aprecio por lo que viene de Europa, y de afirmar nuestras raíces
occidentales ¿Pero quiénes forman estas raíces? Fueron tan sólo
intelectuales que en el mejor de los casos intentaron comprender
alguna verdad, y en el mayor número de ellos, sólo estaban detrás
de prestigio y dinero, pero en ambos casos, y siendo muy generosos,
sólo alcanzaron pequeños vislumbres de verdades que tanto en el
oriente como en muchas de nuestras culturas de América, ya eran más
que conocidas y practicadas. Prueba de ello fue el furor que causó
en los europeos los condimentos, las sedas, perfumes y artesanías
de la India. Eran como pigmeos descubriendo la sal. Lo mismo sucedió
en el campo de la filosofía y la cultura, y así, los filósofos
que más lucieron en Europa son los que más se acercaron a las
ideas de Oriente. Notables a este respecto son Schopenhauer, Hegel,
Hoelderlin, Nietzsche, Carl Jung, entre muchos otros.
Pero
nuestra intención no es la de criticar, sino la de encontrar
nuestros orígenes naturales, y entender, con buena voluntad y alegría,
que pertenecemos todos a una gran cultura, que somos una gran
familia. Diría que esta cultura es la de la humanidad y para
nuestra gran familia humana.
Así
como recibimos un cuerpo, mente e inteligencia de Dios, y así como
de Él recibimos todo tipo de verduras, cereales, hierbas
medicinales, fibras naturales, para atender los menesteres del
cuerpo; energías como el sol, el viento, el agua, y animales como
el toro y el caballo para ayudar en el trabajo; es muy razonable y
hasta un deber admitir que también debió darnos algo para
satisfacer necesidades más importantes y elevadas, como son las de
la inteligencia y el espíritu. En otras palabras, Dios no sólo nos
crea con deseos y necesidades, sino también nos da los medios y
recursos para satisfacernos. Es natural y lógico ver las cosas de
esta manera y por ello al hombre de oriente, o más precisamente, al
hombre de la cultura Védica, no le costaba aceptar la realidad de
un conocimiento superior, revelado, y perfecto, dado por Dios para
satisfacer las inquietudes del espíritu, y que orientaba al hombre
en todos los aspectos y necesidades de la vida. Pues la filosofía y
la verdadera ciencia son el pan del alma.
De
esta manera, así como no podemos decir que el aire es el derecho de
un solo pueblo, o los rayos del sol, o los cereales del campo; del
mismo modo no podemos decir que los Vedas son sólo para cierto
grupo étnico. La verdad y el saber son para todos. Dos más dos son
cuatro para todos los pueblos y tiempos. índice
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Nuestras
Raíces
Sin
embargo, a través de la historia no han faltado los grupos de interés
que, con espíritu provinciano, han tratado de adueñarse de la
verdad y de administrarla a su gusto y gana, pero eso es tan absurdo
como pretender guardar una canción en una caja. La verdad sólo
pertenece a quienes la buscan con sinceridad, no pertenece a ninguna
institución, ni iglesia, ni a los científicos pragmáticos. Existe
desde siempre, junto con la creación del hombre, así como el aire.
Con
estas palabras nos acercamos a definir la finalidad de este trabajo,
que es probar que nuestras raíces vienen de la India, pero no
olvidemos que India no posee cultura ninguna sino que pertenece a
una cultura de origen divino, que Dios reveló para todos los
hombres. Esta cultura se extendió en distintos grados y medidas por
el mundo entero, y hoy se preserva hasta cierto punto en ese país
de oriente.
Estamos
seguros que en la medida que progrese en la lectura de este artículo,
no le quedarán dudas de que las culturas de los pueblos originarios
de América provinieron del oriente. Cuando usted comprenda esto,
entenderá que la filosofía de los Vedas y la práctica del yoga no
son en nada algo lejano o extraño a nuestras raíces. Como de
alguna manera decíamos, la India es un país que siempre da para
hablar. Criticado por los materialistas, admirado por los
espiritualistas, siempre es un punto de atracción para todos, y
este fenómeno viene ya de tiempos antiguos. índice
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| Presencia
Hindú en América
El
mismo Colón estaba como loco por encontrar una nueva vía para
llegar a India, incluso arriesgó su vida y la de su tripulación
para ello. Cuando redescubrió el nuevo mundo en 1492 llamó a sus
habitantes ‘Indios’, pensando que había llegado a ella. En un
sentido no estaba equivocado ya que muchas ruinas en México,
Honduras, Guatemala, Perú y Bolivia, delatan una antigua influencia
de la India. En Copan, Honduras, que parece haber sido una ciudad de
dioses por sus ruinas de veintidós templos a orillas de un río,
encontramos figuras de jinetes con turbantes montados en elefantes,
lo que ha sorprendido a los investigadores del tema; incluso una
figura de Buda fue encontrada allí en 1892. En los países citados
pueden verse figuras de dioses hindúes tales como Ganesha en los
templos Incas de Perú y en México, también una deidad de Visnu,
en este último país, es fácilmente reconocible por su escultura
portando su característico disco y mazo. La Revista Mexican Life
de Julio de 1935 declara que: "Cuando los españoles
llegaron a Yucatán encontraron un gran número de dioses siendo
adorados. El dios principal era el de la lluvia, el transformado
Ganesha de la India, a su lado marchaba Indra como el dios del maíz...
y a su alrededor iban otras divinidades, no sólo pertenecientes al
hinduismo ortodoxo, sino también al budismo."
El
renombrado investigador británico, Hewitt dice que "la gran
migración tomó lugar al establecerse el comercio marítimo en el
océano Indico. El ritual del mar prueba que los inmigrantes, antes
de salir de Asia, celebraron un festival al dios de la lluvia, muy
similar en sus detalles a los sacrificios que se celebran en
India..." Después de presentar muchas otras evidencias el
investigador concluye: "No puedo imaginar cómo es posible
dudar que los pueblos originarios de América vinieron de Asia,
algunos de ellos pasando por China y Japón, y otros en forma
directa". El mismo autor dice que India no sólo introdujo
cultura y dioses en América sino también el algodón, el cual fue
primero utilizado en India y China y luego traído a América. El
algodón fue conocido en Europa cuando las fuerzas de Alejandro el
Grande lo llevaron como una curiosidad. índice
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| Deidades
y Ceremonias Hindúes en América
La
imagen de encarnación como tortuga de Visnu preservada en el museo
de Quiragua en Guatemala, ha constituido un gran puzzle para los
antropólogos. El templo más grande en México estaba destinado al
señor Siva quien era el dios de la guerra de los mexicanos. Desde
la ceremonia de nacimiento hasta los ritos fúnebres, los Aztecas
observaron casi las mismas ceremonias que se aprecian en la India,
incluido el sistema educativo llamado guru-kula.
Los
Incas en Perú observaron la ceremonia del cordón sagrado con la
cual son investidos los brahmanas en la India,
al igual que el rito de perforar la oreja, y su estructura social
era el de las mismas cuatro castas que caracterizan a la antigua
cultura hindú. A este respecto el libro ‘The Ayar Incas’
dice: "El sistema de castas entre los gobernantes Incas era tan
rígido como similar al de los Arios brahmanas de India."
Con
razón el autor español López en su libro ‘Las razas Arias
del Perú’ dice que cada página de poesía de este pueblo
lleva la marca del Ramayana y el Mahabharata. Incluso el sánscrito
- sostiene el estudioso Chaman Lal - era la lengua secreta de sus
gobernantes, tal como el vocabulario Ario-Quechua preparado por López
lo confirma. índice
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| El
Gobierno Mexicano Admite su Origen Oriental
Con
razón el gobierno de México en su publicación de la ‘Historia
de México’ declara que los primeros en llegar a este
continente fueron grupos de navegantes que salieron de India rumbo
al este.
Además hay cuatro teorías en Africa, siete en Asia, y seis en
Europa, que atribuyen un origen inmigratorio al pueblo azteca.
En
México se hablaban alrededor de treinta y siete idiomas y otros
dialectos, y se estima que estuvo habitado desde hace diez mil años
o más. La misma tradición mexicana sostiene que sus ancestros
vinieron de lejanas tierras y así se lo confirmó el rey Moctezuma
a Cortés, tal como el historiador de la época, Bernal Díaz, lo
afirma.
La
presencia de miles de personas con rasgos hindúes y mogules, sus
tradiciones y costumbres religiosas, prueban que inmigraron a estas
tierras en gran número. La existencia de una ruta marítima entre
India y México es admitida por muchos investigadores y es lo que la
historia oficial del gobierno mexicano sostiene, tal como ya fue
citado.
Esta
teoría también es sostenida por Hewitt, en su libro ‘Primitive
Traditional History’ páginas 832 a 836. El profesor Rama Mena,
del Museo Nacional de México, en su libro ‘Arqueología
Mexicana’ dice: "Los tipos humanos son como los de
India. Su perfección en los diseños, sus suntuosos adornos en la
cabeza, sus ostentosos edificios y sistemas de construcción, nos
hablan muy claro de la India y del Oriente. Estudios hechos por el
doctor Humberto Cornyn y Magana Peon, concluyen que las lenguas
Nahuatl, Zapoteca y Maya, tienen su origen en el sánscrito, también
atribuyen una existencia de diez mil años a una civilización
encontrada en Palenque."
Hyatt
Verrill, autor de ‘Antiguas Civilizaciones del Nuevo Mundo’
también sostiene que los pobladores de América provinieron de
Oriente. Dice que incluso con una pequeña embarcación se puede
navegar de Polinesia a Sudamérica, y que la corriente y vientos del
Pacífico arrastran en forma natural hacia este continente. índice
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| Un
Mismo Lenguaje, Hábitos y Facciones
La
gran similitud en el lenguaje entre tribus de Sudamérica y los
dialectos de Oceanía es más que sorprendente, utilizando en miles
de ocasiones palabras no sólo similares sino que incluso idénticas.
Igual similitud se encuentra en sus costumbres religiosas, hábitos,
arte y facciones. Tenemos por ejemplo a los indios Sirionos de
Bolivia, quienes por su fino cabello, grandes barbas y rasgos, en
nada se diferencian de cualquier tribu hindú. El mismo Hyatt Verril
dice que entre los miles de artefactos encontrados en la muy antigua
cultura de Cocle en Panamá, un gran número de ellos sólo pueden
ser explicados por reconocer la teoría de que las personas que
vivieron allí estaban en directo contacto con el Oriente.
Colonel
James, autor de ‘El Continente Perdido’ al hablar de los
Mayas, citando palabras de su propia tradición, dice: "Los
habitantes de este lugar fueron personas muy poderosas. Ellos tenían
grandes embarcaciones con las que viajaban a distantes lugares, a
este y oeste, y les tomaba muchas lunas". El mismo autor
concluye: "¿Acaso esto no concuerda con Valmiki cuando dice
que los Mayas eran grandes navegantes, cuyos barcos navegaban de
este a oeste y de norte a sur por los grandes océanos?" Esto
concluye el autor después de cincuenta años estudiando la relación
entre América y Oriente.
Mackenzie,
en su libro ‘Mitos de la América Pre-Colombina’, dice
que las razones de estas inmigraciones fueron la sed por las
riquezas y el oro. El Pacífico, dice, no era un obstáculo mayor
que las grandes montañas y los interminables desiertos del viejo
mundo, con valles poblados por gente agresiva.
Hewitt
dice: Los Mayas y Nahuas de Yucatán, México, eran inmigrantes de
las tribus de Magha y Nahusha, quienes pertenecían a una raza de
navegantes conocida por los Griegos con el nombre de Fenicios. índice
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| Lazos
Culturales y Religiosos
“La
doctrina de las cuatro eras fue importada por la América Pre-Colombina.
El orden en México de estas eras es idéntico con el de India... El
hecho claro es que provienen de una misma fuente... sería ridículo
suponer que tal doctrina proviene de un origen espontáneo en
distintas partes del Viejo y Nuevo Mundo,” escribe Mackenzie en
Mitos de América Pre-Colombina.
De
hecho, la famosa piedra en forma de un enorme disco de doce pies de
diámetro y con un peso mayor al de veinte toneladas, mundialmente
conocida como el Calendario Azteca, debería ser denominado como la
‘piedra fundamental’ de la cultura Hindú en América. El
estudio de este calendario llevado a cabo por Hyatt-Verrill,
Mackenzie y Mrs. Nuttal, comprueba la creencia de los Aztecas en la
teoría de las cuatro eras o ‘yugas,’ cada una de ellas
dependientes del sol, al fin de cada una el mundo encontraba un ya
pronosticado desastre. Esta piedra debió ser esculpida en los años
1487 a 1499 y fue tirada entre los escombros del templo por Cortés.
En 1560 fue redescubierta, pero el obispo de la época, temiendo su
influencia sobre los indígenas, ordenó enterrarla. Así permaneció
oculta y olvidada por más de dos siglos hasta su reencuentro en
1790.
Al
igual que en la India, los Incas acostumbraban a tocar tambores para
ayudar a la luna en los momentos de eclipse. Los antiguos templos
piramidales encontrados en México guardan también gran similitud
con los de la India, el hogar original de las pirámides. A
diferencia de las encontradas en Egipto, éstas no terminan en
punta, sino que en una especie de meseta, que servía de altar para
hacer ofrendas de sacrificio a los dioses.
Es
interesante también notar que el credo de la eternidad del alma y
su transmigración prevalecía en todo el continente americano.
Otra
asombrosa similitud la encontramos en el campo de la danza. Chamal
Lal declara haber visto el mismo tipo de danza entre las antiguas
culturas americanas que las practicadas en el valle de Kullu, al
Norte de India. Lo mismo afirma la señora Nuttal después de ver la
danza Mitotilitli, la cual representa una gran rueda con dos
sacerdotes principales en el centro a quienes van rodeando otros
bailarines en un orden de mayor a menor importancia. Para preservar
el orden en el movimiento circular de la danza, los mayores que
recorren un círculo menor, avanzan con lentitud y gravedad,
mientras los que están más lejos del centro deben ir a mayor
velocidad para mantener la línea de los rayos de la rueda. Esta
danza se hacía en honor al movimiento de las estrellas del cielo, y
sin duda está lleno de conocimiento y significados.
Esta
idea de girar alrededor de un centro, dice la señora Nuttal, la
encontró también en un modelo en el Indian Department del South
Kesington Museum. Otro tipo de danza idéntico es la que aun se
puede ver al Sur de la India en la cual los bailarines se cuelgan de
cuerdas y giran alrededor de un palo central, tal como la practicada
por los antiguos ‘voladores’ mexicanos.
Hewitt
es de la misma idea cuando dice: “Las antiguas danzas de los
pueblos originarios de América eran muy similares a la de los hindúes,
donde para ambos la danza era parte de su adoración.” índice |
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| Similitud
de los Templos y Adoración
Otro
interesante factor de similitud lo encontramos en el color de los
templos los cuales son iguales en América y la India, como lo
comprueba la doctora Nuttal, quien citando a Schlagintweit en su
libro ‘Budismo en Tibet,’ dice que: "Las paredes de
los templos miran hacia los cuatro puntos cardinales y cada lado está
pintado con un color en particular, verde el Norte, el Este blanco,
el Sur amarillo, y rojo el Oeste. Ahora comparen la descripción
dada con el templo de Quetzalcoatl en México, del que el
historiador español Sahagun, dice: "El cuarto del Este era
denominado ‘la Casa Dorada,’ y estaba decorada con platillos
dorados, el cuarto del Oeste era llamado la Casa de Esmeraldas y
Turquesas y era por lo tanto azul, el cuarto del Sur estaba decorado
con perlas y plata, y el cuarto del Norte de rojos jaspes y conchas.
Sahagun describe además un segundo cuarto decorado con los mismos
colores. Otra similitud entre los templos de India y México es que
ambos son redondos."
En
el antiguo México también se adoraban las montañas porque atraen
y reúnen las nubes en sus cimas. En India también el pico de las
montañas es visto como ese lugar sagrado en que la tierra y el
cielo se encuentran y se producen las lluvias que vivifican la
tierra.
El
libro ‘The Ayar Incas,’ dice: "Muchos de los himnos
y oraciones Incas eran similares a los nuestros. Su origen común
puede encontrarse tanto en el Rig Veda como en el Zend Avesta. Esto
fue preservado mediante tradición oral en tiempos aun más antiguos
que la invención de la escritura."
El
sistema numérico utilizado por los Mayas era muy similar al antiguo
sistema Hindú practicado al menos hasta mediados de este siglo.
Tanto
en India como en América la carpa era adorada como un pez sagrado
que recuerda la encarnación de Visnu adoptando la forma de un pez.
Con
respecto a las divinidades adoradas tanto en Asia como en América,
Sir Willyam Jones declara "que cuando el parecido de las
formas, en los distintos sistemas de politeísmo, es demasiado
grande como para ser accidental, no podemos más que aceptar que
cierta conexión, desde tiempo inmemorial, ha subsistido entre las
varias naciones que las han adoptado".
Mr.
McCulloh dice: "Al analizar muchas de sus instituciones, y en
especial aquellas que corresponden a su historia del cosmos, a sus
creencias religiosas y cálculos astronómicos, podemos, en estos
temas abstractos, encontrar suficientes pruebas como para afirmar
que hubo una relación entre ambos continentes, la cual, sin
embargo, ocurrió en tiempos muy remotos".
Volviendo
a la semejanza entre los templos Squier indica: "Los templos
budistas del Sur de la India y de las islas de su archipiélago...
corresponden con gran exactitud, en sus partes esenciales y en
detalles menores, con aquellos de América Central... El gran templo
de Bora-Bodu (el gran Buda), puede a primera vista ser confundido
por un templo de América Central". Lo mismo sucede con la
‘Colina de Flores’ en Xochicalco, México, donde figuran
numerosas esculturas y se evidencia un bien conocido tipo de adoración
hindú.
En
su estudio de los templos de América Central, el investigador Del Río
concluye diciendo: "Un estudio apropiado de estos monumentos va
a revelar el hecho de que, en su estructura interior, así como en
su forma exterior, y por sus obvios propósitos, estas
construcciones corresponden con gran exactitud con las que se
encuentran en India y en su archipiélago". Por su lado Squier
concluye diciendo que por encima de las grandes coincidencias de los
ornamentos en los templos, las cabezas de monstruos y otras figuras
alegóricas, lo más sorprendente es la inequívoca adoración del
linga o falo, como principio creador que se encuentra practicado en
las culturas de India y América Central. En lenguaje Maya, Siv(a) (xib),
significa falo.
Existe
una gran similitud entre los dioses de la India y los adorados por
los indios en México, donde Brahma era llamado Tezcatlipoca; Visnu,
Tlaloc; y Siva, Huitzlipochtli. Este último era el dios de la
guerra y el destructor, Tlaloc era el dios del agua o el
Preservador, mientras que el primero era el Creador. índice
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| La
Trinidad
Con
respecto al tema de la trinidad, aunque los historiadores españoles
de la época no lo trataron, o lo evitaron por razones evidentes,
Clavigero afirma con claridad que esta doctrina ya era aceptada por
los indios de la Península de California. El historiador Acosta
informa que el mismo principio era aceptado por los indígenas
peruanos y en su afirmación es apoyado por Calancha en su ‘Crónica
de la Orden de San Agustín.’ Echeverría sostiene que la
deidad principal entre los Indios de Nueva Granada se caracterizaba
por tener tres cabezas, dando a entender que eran tres personas con
un mismo corazón y voluntad. La tríada peruana, era llamada
Tangatanga, y estaba representada por tres estatuas llamadas
respectivamente Apuinti, Churiinti, e Intihuaoque; lo que quieren
decir: Señor y Padre Sol; Hijo Sol; y Aire o Espíritu, Hermano
Sol. A su vez Las Casas dice que en Yucatán también estaban
familiarizados con la idea de la Trinidad y que Ycona, Bacab y
Echuac, eran los nombres de las tres personas que la componían.
Los
cristianos plantean la trinidad como: Padre, Hijo, y Espíritu
Santo, tres personas distintas y las mismas a la vez.
Si
analizamos el concepto de la trinidad bajo la visión de los Vedas
podremos tener una comprensión muy clara de este mismo principio.
De acuerdo a estas escrituras el Padre es Krishna, el Espíritu es
el aspecto Omnipresente del Señor conocido como Visnu, y el hijo es
el alma, ya que todos somos hijos de Dios. De esta manera la
trinidad Védica sería: Krishna, Visnu y atman, (alma). De esto se
desprende lo absurdo de pensar que Dios tiene un solo hijo. Los
Vedas también dicen que estos tres son: ‘uno y diferentes al
mismo tiempo,’ a esto le llaman: ‘achintya-bheda-abheda,’ o
‘inconcebible unión y diversidad simultáneas.’ Srila Prabhupad
daba a este respecto el ejemplo del fuego del cual podemos deducir
su luz y calor. La luz y calor del fuego, decía él, son uno y
distintos al mismo tiempo.
La
sagrada sílaba ‘AUM,’ ya por todos conocida, también
representa esta trinidad con cada una de sus letras, ‘A’ es
Krishna, ‘U’ es Visnu, ‘M’ es el alma; ésta es la afirmación
de los Vedas. De esta manera podemos ver que la idea de una trinidad
no es un concepto exclusivo de la cristiandad, es algo
universalmente sabido y aceptado, y los antiguos indios de América
también tenían este concepto.
Dios
es uno, ya sea lo llamemos Krishna, Alá, Jehová, o Viracocha,
etc., está en todas partes, y por ello es llamado Visnu, y porque
las almas son partes y porciones de Él, (‘amsas’ en sánscrito),
también son Él, como las chispas en el fuego. Las chispas del
fuego también son fuego.
Dios
es una persona eterna que a su vez se expande y está presente en el
corazón de todos los seres, las almas a su vez también son
personas eternas y la relación que tienen entre ambos los hace
‘uno’ mediante el amor, pero esto no significa que en algún
momento pierdan su identidad individual. Dios es siempre Dios y las
almas son siempre almas. Son uno en el amor y distintos en
identidad. Para nosotros esto permanece siendo un misterio porque
debido al concepto corporal que tenemos, no podemos sentir la unión
verdadera que se experimenta a través del amor puro.
También
podemos dar el ejemplo de una familia donde todos tienen el mismo
apellido pero se diferencian en sus nombres. Son uno en el apellido
y varios en el nombre.
Los
Vedas también nos hablan de otra trilogía que es más conocida en
el occidente. Esta es Brahma como el creador, Visnu como el
sustentador y Siva como el destructor del universo. En esta trilogía
Visnu es el Supremo, y Brahma crea y Siva destruye, gracias al poder
que reciben del primero. índice
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| El
Monoteísmo
Los
judíos o cristianos, no son ni los primeros ni los únicos monoteístas
que ha tenido el mundo. En realidad todas las culturas antiguas
admitían la existencia de un ser supremo cuyo poder y voluntad se
ejercía por encima de los demás dioses menores. Un Dios de dioses,
concepto que sitúa al Señor en una posición aun más elevada que
el presentado por la cristiandad, en donde Dios es sólo el Señor
de la humanidad, y ni los animales, ni los árboles, ni demás seres
vivos, tienen alma, por lo que no reciben el cuidado que merecen.
Al
primer análisis ya podemos descubrir que los pueblos
originarios de América tenían un profundo concepto de Dios,
tal como el que encontramos en India, donde el Señor es designado
con diferentes nombres y no hay riñas, sectas, ni fanatismo a este
respecto. Los pueblos originarios precolombinos, o Indoamericanos,
daban gran importancia al nombre de Dios y lo mencionaban por él.
Entre
los varios nombres que daban a Dios, podemos citar: Tlaclitonatic,
Creador de la Luz; Ipalnemoani, el Dador de Vida; Yaoteotl, el Dios
de la batalla; Moyocayatzin, el Todopoderoso; Chimalman, Nuestro
escudo o Protector.
Lord
Kingsborough observa lo siguiente: ‘Ellos consideraban a
Tezcatlipoca como poseedor de todos los atributos imaginables, y era
tenido por misericordioso o compasivo’. Dice además que se referían
a Él con epítetos tales como: el Supremo Señor del Universo, El
Disponedor y Ordenador de todas las Cosas, El que Confunde al
Enemigo, El Concededor de Sabiduría, El Padre de la Humanidad, El
Juez Justo, El Gobernador de los Reinos, El Padre de la Humanidad,
El que Perdona los Pecados, El que Refugia bajo Sus alas, El Dador
de Inspiración, Quien se ríe de la sabiduría humana, Quien ordena
el matrimonio, Quien da hijos, Quien prolonga la vida, Quien Ama a
los caídos, Quien acepta votos, Quien aprecia la caridad, etc.
Los
pueblos originarios en el Perú también reconocieron un Ser
Supremo, quien fue el creador y sustentador del universo, y a quien
adoraron con los nombres de Pachacamac, ‘Quien sostiene y da vida
al universo,’ y Viracocha, que de acuerdo con un investigador español
significa ‘Espuma del mar,’ haciendo referencia al largo viaje
hecho desde el Viejo Mundo, Asia. Está además representado sobre
tres peldaños, indicando su soberanía sobre los tres mundos,
concepto que encontramos también en los Vedas donde se describe el
universo como dividido en tres niveles de sistemas planetarios.
En
India también podemos observar esta tradición de denominar a Dios
con distintos nombres de acuerdo a Sus atributos y actividades. Por
ejemplo Él es conocido como Krishna o El Más Atractivo; Gopal o El
que Cuida las Vacas; Govinda o Quien da Placer a las Vacas, los
Sentidos y la Tierra; Mukunda, Quien da la Liberación; Bhakta-vatsala,
Quien Protege a Sus devotos, etc.
A
diferencia de lo que normalmente se piensa, los Vedas también
hablan de un Ser Supremo, de un solo Dios, quien es Krishna, el
Supremo Atractivo. Los distintos fenómenos del universo, como la
lluvia, la temperatura, el paso de los astros, están entendidos
como dependientes de distintas personalidades o entidades
conscientes. Toda acción está supeditada a la conciencia. Ésta
era su comprensión y fue compartida por todos los pueblos de la
antigüedad, Egipcios, Griegos, Romanos, Americanos, etc. Ellos no
vieron el universo como un órgano impersonal y mecánico, resultado
accidental de una gran explosión. índice
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| Educación,
Moral, Ritos
Eric
Thompson dice que "los españoles quedaron sorprendidos por el
alto valor moral de los nativos, y por su rechazo a la mentira. Por
desgracia, el contacto entre ambas civilizaciones trajo una rápida
decadencia en los códigos morales de los nativos."
El
mismo saludo de los Incas da clara señal de su refinada y cuidadosa
educación. En él se decían ‘ama sua, ama llulla, ama quella.....’
esto es: ‘no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo’.
Al
igual que el sistema educativo en la India los niños eran puestos
al cuidado de los sacerdotes desde los cinco o seis años.
Se
les enseñaba a contar los años, astronomía, el arte adivinatorio,
remedio para las enfermedades, a leer y escribir, matemáticas,
genealogía. A las niñas de la nobleza y de clase media se les enseñaba
a hilar y tejer, a cocinar, y otros artes domésticos, y siempre
estaban acompañadas por una superior. Otras funciones que
realizaban eran las de barrer el templo, cocer ropa para sus
deidades, atender el fuego sagrado, etc. Muchas realizaban prácticas
religiosas para conseguir en el futuro buenos esposos. Para cuidar
su castidad debían mirar el suelo siempre que un extraño les
hablaba. Incluso hasta hoy en día no existe el cortejo entre los
indios mexicanos, y las muchachas sienten vergüenza de relacionarse
con jóvenes sin el permiso de los padres.
Al
igual que los antiguos hindúes los pueblos originarios americanos
trataron a la mujer como su igual y gobernaron imperios junto a sus
esposos o hermanos.
"A
diferencia de los so llamados cristianos civilizados - escribe
Chaman Lal - los pueblos originarios americanos nunca lucharon
contra las mujeres, qué decir de matarlas a ellas o a los niños."
Muchas
creencias y ceremonias entre los pueblos originarios de México eran
iguales a las sostenidas en India tal como está claramente
demostrado por Thompson, en su artículo ‘The Cycle of Life’
escrito en su época para ‘Mexican Life.’ En su trabajo
analiza, entre muchas cosas, la ceremonia de nacimiento de un niño;
la ceremonia de matrimonio, para la cual, al igual que en India, los
arreglos eran más bien concertados por los padres y se recurría al
consejo de un astrólogo. Los Aztecas también acostumbraban a hacer
ofrendas en el fuego; cada persona tomaba un trozo de alimento y lo
colocaba en el bracero que estaba en el centro de la sala, como un
acto de gracia dirigido al dios de las Cosechas.
Otras
ceremonias especiales como la de la coronación de un rey, también
guardaban gran similitud con las de la India.
Chaman
Lal dice que la descripción de la coronación de Moctezuma, después
de la muerte del emperador Ahuitzal, es una prueba contundente de
ello. En una parte de esta interesante celebración el sacerdote le
hace prometer al futuro rey: ‘En nombre del Supremo Señor
Invisible, del creador del cielo y la tierra, ¿prometes seguir la
religión de tus antepasados?’ ‘La mirada del Señor está sobre
mí, lo prometo.’ ‘¿Prometes proteger tu país y ser
comprensivo con tu pueblo?’ ‘Lo prometo.’
El
hijo mayor no era necesariamente el sucesor del trono, sino el más
diestro. índice
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| En
la Guerra
Es
triste tener que hablar de la guerra, pero incluso allí mostraron
cierto refinamiento y cultura, si así puede decirse de la guerra.
No era como lo aprendimos en la televisión, donde sólo se muestran
como unos salvajes aullando en un caballo.
para
salir en campaña esperaban un momento propicio, siendo el primer día
del mes uno de ellos. Antes de invadir enviaban espías quienes
configuraban mapas detallados. En el avance marchaban primero los
sacerdotes llevando sus dioses y tras ellos los guerreros más
experimentados, dejando más atrás a los novatos. Se trataba de
evitar las masacres, y más que matar, buscaban hacer prisioneros.
Por la lectura del Ramayana y Mahabharata podemos saber que en la
antigua India los guerreros seguían rígidos códigos de guerra que
eran respetados a riesgo de la deshonra, y la población civil nunca
era comprometida en ella. Sólo los guerreros iban al campo de
batalla siguiendo a su rey. índice
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| La
familia y otras costumbres
Es también
notable la similitud en lo que respecta al sentido de la familia, el
respeto hacia los mayores y la obediencia al jefe de familia. Los
mayores eran, y aun son, tratados como tíos y tías, y los iguales
como hermanos. La costumbre de darse regalos, su forma de hablar con
muchas gesticulaciones, la forma de sentarse en el suelo con las
piernas cruzadas practicada por los hombres, mientras las mujeres se
sientan sobre las piernas dobladas... Las mujeres además, como en
la India, llevan sus bebés en la espalda.
Los
indígenas eran conocedores de las hierbas y extraían lombrices y cálculos
con ellas. De hecho, conocían al menos 1400 de ellas, y practicaban
la cirugía al igual que los hindúes. Lamentablemente, dicen los
investigadores, miles de libros que contenían valiosa información,
fueron quemados por los misioneros. índice |
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| La
Reencarnación
Con
respecto a la muerte no les preocupaba tanto ésta en sí como la
actitud con la que debían enfrentarla, mostrando gran concordancia
con la filosofía del Bhagavad Gita. Creían en la
inmortalidad del alma y en la reencarnación, y tenían un claro
concepto de la vida después de la muerte.
En
occidente se ha tratado de ridiculizar la idea de la reencarnación
la cual es compartida en forma natural por el hombre de oriente.
Muchos pensadores occidentales también la aceptaron apenas tuvieron
contacto con las doctrinas de Sócrates y Platón. Para ellos el
cuerpo no era más que el vestido del alma, y el alma cambiaba su
vestimenta cuando ésta envejecía. Mismo ejemplo lo encontramos en
el Bhagavad Gita donde Krishna le dice Arjuna: "Así
como un hombre deja sus ropas viejas y las cambia por otras nuevas,
así el alma deja un cuerpo anciano y lo cambia por otro
nuevo".
Nunca
se ha escuchado una razón de peso para negar la reencarnación,
pero Krishna ya dice en el mismo Bhagavad Gita que: "sólo
quienes tienen sus ojos entrenados en el conocimiento pueden ver las
cosas como son. Los demás no pueden hacerlo, aunque así lo
intenten".
Voltaire
dijo: "Si he nacido una vez, ¿porqué no puedo hacerlo dos
veces?"
Krishna
explica la reencarnación como un hecho que es evidente en esta
misma vida, Él dice: "Así como el alma corporificada pasa de
la niñez a la juventud, y luego a la vejez; en forma similar,
cuando el cuerpo muere, el alma acepta otro cuerpo. Los sabios no se
confunden por este cambio." Así Krishna nos hace ver que en
esta misma vida ya hemos cambiado varias veces de cuerpo, y lo
seguiremos haciendo. Tuvimos el cuerpo de un bebé, después tuvimos
el de un niño, luego el de un adolescente, y antes que eso fuimos
una burbuja en el vientre de nuestra madre, ¿dónde están esos
cuerpos ahora? Ya no están más. Los tuvimos en el pasado pero ya
no están más. Sin embargo somos la misma persona que los ocupó y
que los ha visto cambiar. De esta manera podemos comprobar que la
reencarnación es un hecho que experimentamos en nosotros mismos y
en esta misma vida. Esto es ser en realidad un filósofo y un científico.
Bien
haríamos en meditar sobre este ejemplo que el mismo Señor Krishna
nos da, de esta manera vamos a fortalecer y purificar nuestra
inteligencia, vamos a empezar a razonar en forma correcta, y bajo
esta nueva perspectiva veremos el mundo de una manera real y pragmática.
índice
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| Más
Similitudes
En
forma general, el doctor en antropología B. Chakravarti dice en su
obra introductoria: "Cuando estudiamos en profundidad las
culturas de América, tal como la Inca en Perú, la Maya en México,
o la Sioux en Dakota, encontramos que a pesar de ser culturas tan
distantes unas de otras, existe una gran correspondencia en cuanto a
ideas, ceremonias y símbolos. Más sorprendente aun es la semejanza
que guardan con la antigua cultura de la India, similitud que no se
limita tan sólo al tipo de construcción y su iconografía, sino
que también comprende más amplias áreas como sus formas de vida,
sus costumbres y etiqueta, símbolos y ritos, como la Danza del Sol
en USA, los Voladores en México, o los Chadak en India, los cuales
persisten tanto en América como en India hasta estos días. En un
nivel más profundo la similitud se deja ver en sus visiones con
respecto a la vida, religión y filosofía".
Más
adelante, el mismo doctor Chakravarti, acota: "Otras escuelas
sostienen que tales similitudes a menudo se deben a una difusión de
ideas y prácticas entre ambas civilizaciones. De acuerdo a eruditos
como Thomas Wilson, Heine Gedern, Gordon Ekholm, Alden Mason, Chaman
Lal y Hugh Fox, los americanos tuvieron contacto con India y el Sur
Este de Asia durante el período Pre-Colombino. Ellos señalan la
similitud en varios artefactos, símbolos, arquitectura, costumbres
e iconografía, como evidencia de estos contactos y de estos
intercambios culturales". índice
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| Festival
de Rama en Perú
"Rama
es representado como un descendiente de Surya o el sol- escribe Sir
W. Jones- se casó con Sita y su madre fue Kausalya". "Es
muy notable, dice el mismo autor, que los peruanos, cuyos Incas
declaraban descender del mismo tronco, llamaban a su principal
festival con el nombre de Rama-Sitva". Sir Jones declara además:
"En el curso de mi observación de los hindúes, la cual podría
extenderse mucho más, esta es mi conclusión: que ellos tuvieron
una relación, desde tiempo inmemorial, con los antiguos Persas, Etíopes,
Egipcios, Fenicios, Griegos, Turcos, Celtas, Chinos, Japoneses y
Peruanos". índice
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| Vegetarianismo
Los antiguos
pueblos originarios de América eran vegetarianos, y aun la mayoría
de ellos lo son- escribe Chaman Lal. Él nota la similitud entre el
típico pan hindú llamado chapati y la tortilla mexicana, siendo
ambos del mismo tamaño, forma y confección. Dice además que en
sus visitas a México sintió como si estuviese sirviéndose comida
hindú, al probar los platos tradicionales de los pueblos
originarios mexicanos.
En
su carta al jefe de Washington, el gran jefe Seattle deplora la
matanza de animales que hace el hombre blanco. En ella dice que para
los pueblos originarios cada animal, e incluso cada insecto, son
como hermanos, pues comparten un mismo aire.
Si
algunos pueblos originarios comieron carne la consumieron en forma
muy medida y después de ofrecer el animal en sacrificio ante el
altar. No mantuvieron mataderos como los que hoy vemos en las
distintas ciudades del mundo. Consumieron la carne en tiempos de
escasez, o como decimos, con mucha moderación. No se recomienda el
consumo de carne a quienes desean avanzar en el conocimiento de la
verdad. Además, no es un alimento natural al hombre.
De
esto se comprende que el consumo de carne es muy deplorable porque
es cuerpo de hermanos, así se explica que comer carne endurece el
corazón, cubre la capacidad de sentir, de ser sensible a la verdad.
Las verdades más elevadas están todas en el plano de la
conciencia, son metafísicas, es decir, no se pueden percibir con
los sentidos, no se pueden atrapar mediante telescopios ni fórmulas
matemáticas, sino que se manifiestan por sí solas en el corazón
de un ser bondadoso.
La
verdad tiene su dueño y su custodio, y no va a permitir que sea
abusada por alguien indebido. Es una gracia divina. Si alguien puede
creer en Dios y en la hermandad universal, debe saberse muy
afortunado, porque posee un tipo de fe más elevado que el común de
la gente.
El
respeto a la vida animal implica el respecto a madre tierra. De lo
contrario ¿cómo podemos hablar de amor a la tierra si arrasamos
con los seres que la habitan? ¿Cómo puedo decir que amo un país
si mato a sus pobladores? Este era un concepto natural al antiguo
residente de estas tierras.
La
Pachamama, madre tierra. ¿Por qué aceptamos este concepto? ¿Por
qué en forma tan natural vemos a la tierra como nuestra madre?
Porque no podemos más que aceptarlo de esta manera y la ciencia de
la ecología nos demuestra que es así. La industria de la carne es
un gran enemigo y el segundo gran contaminante del planeta. Es la
causante de la lluvia ácida, de las deforestaciones, erosiones, y
hambre en el mundo. Baste por ahora con saber que el mismo espacio
de tierra que me puede proveer con ochocientos ochenta kilos de
poroto de soya, es el que necesitaría para producir tan sólo
cincuenta kilos de carne vacuna.
La
tierra es un órgano vivo, que sostiene a otros miles de billones de
seres vivos, tal como nuestro cuerpo vivo sostiene a muchos otros
seres dentro de él. Debemos aprender a desarrollar este tipo de
visión. Nuestra visión actual está muy cerca del fósil y muy
lejos del espíritu. La educación contemporánea nos entrena en
estudiar el fósil, a fijarnos en la materia muerta, retirando
nuestra atención de la conciencia sin percatarse del crimen en el
que incurre, porque la felicidad, la paz y el amor, pertenecen al
mundo consciente, no al fósil.
Para
los antiguos habitantes de América, la Tierra, Pachamama, no era
una bola muerta flotando en un espacio mecánico, atraída y
repelida por otras grandes masas de materia inconsciente. Para el
inconsciente nada es consciente, para el consciente, todo es
conciencia. Por su gran sensibilidad puede percibir lo sensible en
otros seres, y aun más, puede percibir y ver al Supremo Sensible.
No verá el mundo regido tan sólo por leyes, sino que por una
voluntad por encima de ellas. índice
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Telepatía
Los
pueblos originarios Americanos eran muy entendidos en predecir
hechos y en la ciencia astrológica. Podían predecir con exactitud
cuántos hombres y caballos se acercaban, o hacia qué dirección un
amigo o enemigo estaba viajando. El doctor Juan Durand cuenta que
una vez estando en la choza de un aborigen en Raco, éste puso su
oreja contra el suelo y le dijo el número exacto de soldados que
estaban pasando en pelotón a una distancia de tres kilómetros.
Otro aborigen en Panao, sin levantarse de su cama, dijo el número
de hombres a pie y de a caballo que pasaban por una ruta lejana,
incluso dijo el orden en que estaban formados y la dirección que
llevaban. En otra ocasión, en 1896, unos fugitivos fueron
encontrados en el preciso lugar en que unos aborígenes lo habían
predicho, éstos fueron encontrados después de seguirlos durante
ochenta días, cruzando desiertos, montañas y ríos.
Con
lo dicho podemos quitarnos de nuestra mente la imagen del aborigen
con su oreja pegada al suelo tratando de adivinar a ciegas. Como
vemos sus conocimientos iban mucho más allá de lo imaginado y por
cierto éste debe haber tenido un origen.
De
acuerdo con ciertos historiadores y el doctor Durand: ellos predicen
la llegada de una persona, cuáles son sus intenciones,
pertenencias, etc. por analizar el ladrido de los perros, y
seguramente, otros fenómenos naturales. Eran entendidos en leer los
mensajes de la naturaleza, mensajes tales como el grito de un pájaro,
un eclipse, un temblor, el lamento de un perro, el paso de un
animal, etc
A
este respecto debemos admitir que India es famosa por sus yogis
cuyos poderes místicos no terminan de asombrar al mundo. Los Vedas
también enseñan esta ciencia de leer los anuncios de la
naturaleza.
Pero
no debemos olvidar la existencia de una ciencia aun más profunda,
sutil y elevada, y ésta es la de poner fin al ciclo de nacimientos
y muertes, por el proceso de conocer la Verdad Absoluta. Este mundo
está lleno de encantos y atractivos, destinados a mantener al
hombre bajo este cautiverio. El verdadero buscador de la Verdad no
caerá en estas trampas y buscará el fin más elevado, la Verdad
Suprema. La adquisición de poderes místicos no es el verdadero
fin, pues la meta no es tener más poder, sino más amor. El poder místico
envanece a los hombres y les hace pensar que se han vuelto Dios, lo
cual constituye un gran absurdo. El avance tecnológico también es
un tipo de poder concedido al hombre, y vemos que éste lo ha
envanecido y lo ha alejado de su compromiso con lo divino, por lo
que está perdiendo el gran beneficio de su vida humana que es
desarrollar el amor por Dios. índice
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Sánscrito
en Perú
El
doctor Chakravarti escribe a este respecto: "En el curso de mi
estudio de ciertas palabras Quechuas usadas por los Incas en Perú,
los pronombres, números, nombres, miembros del cuerpo, e
importantes palabras de uso diario, uno encuentra que no sólo
tienen una similitud fonética sino que también semántica, tanto
con el Sánscrito como con el Tamil hablados en India," y a
continuación, en su libro llamado ‘The Indians and the
Amerindians,’ presenta una lista de palabras de impresionante
similitud.
Chaman
Lal, en su libro ‘Hindu América’, presenta a su vez otra
lista de palabras de gran semejanza entre el Quechua y el Sánscrito.
El autor dice que sólo está presentando una muestra pequeña de
ellas, tomadas del Aryo-Quichua Vocabulary compilado por López en
Francia. A continuación citamos algunas, de la lista de unas cien
palabras, que él presenta:
| QUECHUA |
Significado |
SANSCRITO |
Significado |
| Akapana |
nubes
coloreadas por el sol |
aka |
pintura |
| Anak |
cruel |
nak |
matar |
| Chinkat |
jaguar |
sinha |
león |
| Hina |
también |
ena |
también |
| Huakra |
cuerno |
vakra |
curvo |
| Kakarpa |
tienda |
karpara |
sombrilla |
| Killa |
luna |
kil |
blanco,
radiante |
| Kukulla |
bebé |
kulla |
pequeño |
|
Llapi
|
cantar
|
lap
|
hablar
|
| Paksha |
luna |
paksa |
luna |
| Pisi |
pequeño |
pis |
romper
en tr |
| Pitita |
dormitorio |
pita |
casa |
| Sacha |
árbol |
saccha |
árbol |
| Simi |
boca |
simi |
sonrisa |
| Sipi |
atardecer |
cipi |
rayo
de luz |
| Sunu |
vasija |
suna |
recipiente |
| Uma |
cabeza |
uma |
inteligencia |
| Utka |
veloz |
utka |
ávido |
| Yana |
negro |
yana |
negro |
En
su libro Chaman Lal dice que los himnos cantados por los Incas
recuerdan las oraciones Védicas cantadas por sus ancestros. El
autor transcribe cuatro de estas oraciones de las cuales presentamos
dos.
"¡Oh
Creador! ¡Eterno Viracocha! ¡Tú quien eres sin segundo hasta los
confines de la tierra! ¡Tú que das vida y fuerza a la humanidad, y
ordenas que el hombre debe vivir saludable, en paz, y libre de
peligro! Manténnos bajo Tu cuidado, y acepta esta ofrenda destinada
a complacerte, ¡Oh, Creador!"
"¡Oh,
Creador! ¡Señor de los confines del mundo! ¡Oh, más
misericordioso! Tú que das vida a todas las cosas, y creas al
hombre de manera que pueda vivir, crecer y multiplicarse. Multiplica
también los frutos de la tierra, los vegetales, y demás cosas que
has hecho para que el hombre no pase hambre ni miseria en la tierra.
Preserva los frutos de la tierra, y haznos vivir en paz y
salvos."
El
doctor Chakravarti cita una leyenda según la cual "un monje
budista llamado Quetzalcoatl llegó a México desde el Este y predicó
en contra de los sacrificios humanos en Tula... Al igual que
Quetzalcoatl, Viracocha también dejó las orillas del Ecuador,
después de terminada su misión... La leyenda dice que caminaba
sobre las olas del océano." índice
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El
desafío de alcanzar la autorrealización
En un
principio el mundo entero estaba regido bajo una cultura, la
impartida por los Vedas, y todo este planeta era llamado Bharata,
que es el mismo nombre que hasta hoy tiene la India. En los textos
de matemática Védicos encontramos el teorema de Pitágoras, el número
∏, álgebra, logaritmos, fórmulas para resolver mediante cálculo
mental, etc.
En
todos los campos del conocimiento podremos encontrar que sus bases
están en India, o mejor dicho, en los Vedas, libros de conocimiento
que no son propiedad de un país o pueblo, sino que forman parte del
patrimonio científico y cultural de la humanidad… y del universo.
A
través de este artículo hemos demostrado que las raíces de los
pueblos originarios de América provienen del Oriente, en especial
de India, esto es lo que la historia nos comprueba. Además hemos
demostrado que en el Oriente, y en particular en la India con sus
Vedas, está la cuna de toda la cultura.
Si
analizamos en forma objetiva no podremos más que llegar a esta
conclusión, y si esto es así, podremos obtener enorme beneficio al
acercarnos a madre Veda, ya sin la actitud de estarnos dirigiendo a
alguien extraño, sino a nuestro familiar más benévolo y cercano,
y podremos beber la leche de su sabiduría.
La
famosa carta del jefe indio Seattle enviada al jefe blanco en
Washington es prueba más que suficiente de la sabiduría y
sensibilidad de nuestros antiguos pueblos, sensibilidad tan
tristemente perdida en estos días. Cuando escuchamos de sus
palabras y de su estilo y forma de vida, en nuestro fuero interno
sabemos que eso es lo que en realidad deseamos para nosotros. Hemos
pisoteado el legado de nuestros antepasados en el anhelo de hacer
algo mejor con nuestros intentos teóricos e inmaduros. Haríamos
mejor en buscar más hondo en el origen de todo saber y
conocimiento, los Vedas, y ahí descubriremos con más y más
asombro, que esa es la fuente esencial de conocimiento tanto científico
como intelectual, que por siglos el hombre de occidente ha estado
buscando.
En
los Vedas encontraremos los aspectos más refinados de arte, cocina,
vestimenta, música, ciencia, etc., en realidad, de todos los ámbitos
de la vida humana, no sólo para complacer los sentidos, sino para
transmitir paz y armonía a nuestra conciencia, fin para el cual
también se practicó una muy sofisticada arquitectura, no sólo en
la construcción de templos sino también de viviendas.
Es
importante por otro lado admitir que los pueblos originarios de América,
a pesar de provenir de las sabias tierras de Oriente, no trajeron en
su época lo mejor de ellas, es decir, el cultivo de una vida
espiritual más elevada; no se dedicaron con mayor profundidad al
cultivo de una vida espiritual centrada en el desarrollo del amor
por Dios, lo cual es la meta más alta y real de la vida. Su cultura
y veneración se dirigió más a la adoración de dioses menores, y
su preocupación se orientó más al desarrollo material y económico,
que a una seria búsqueda de nuestra alma y de nuestra relación
pura y amorosa con Dios.
Hemos
comprobado con la historia del hombre americano, que si esta
preocupación no figura como un aspecto fundamental en un grupo
social, todo su cuerpo, debido a un corazón impuro, va a decaer a
un nivel de despotismos, ambiciones, juegos políticos y
diplomacias, que llevan a los pueblos a guerras fratricidas y se
vuelven fácil presa de ataques externos. Luego la historia, más
que limitarse a ser un mero repaso de hechos pasados, nos deja una
lección de valioso aprendizaje. Las distintas culturas del mundo
nos muestran que tuvieron un crecimiento natural, pero luego se
envanecieron, se volvieron materialistas y déspotas, y al alejarse
de los principios divinos, sufrieron su decadencia. Fenómeno que
con claridad vivimos en estos días.
Todo
ha sucedido como si de golpe hubiera comenzado la era de Kali-yuga
en las tierras de América, con la llegada de los invasores
cristianos, que puede ser vista como un duro castigo para los
pueblos originarios, por haberse desviado de los principios más
elevados de la religión. No olvidemos que en algunos pueblos se
llegaron a practicar sacrificios humanos y otras atrocidades, de las
cuales, por supuesto, el pueblo invasor no estaba exento, pues de
hecho, con la llegada de éste los sacrificios humanos se
multiplicaron.
Es
el deber del hombre buscar su relación más elevada con la Suprema
Realidad, el Señor. Esta es la enseñanza más esotérica dada en
los Vedas y la encontramos en sus textos más confidenciales, como
en el Canto del Señor o El Bhagavad Gita, y el muy
famoso Bhagavat Purana o Srimad Bhagvatam, que se
presenta como ‘el fruto maduro de todo el saber Védico’,
escrito por el santo Vyasa, en su madurez espiritual.
En
estos textos encontramos detalladas descripciones de la Personalidad
de Dios, de Su reino trascendental y del proceso espiritual yóguico
mediante el cual podemos tener una relación directa con Él y
alcanzar la autorrealización, por el conocimiento personal de Dios.
Antes
de concluir, quiero dejarlo con las palabras de disgusto del mismo
Viracocha:
"El
Inca Yupanqui relata que una vez se le apareció su Dios Viracocha
quejándosele que, siendo Él el creador de todo y el Señor
universal, quien hizo el cielo, el sol, el mundo y los hombres, y
que estando bajo Su poder todo lo existente, no se le rendía el
culto y la obediencia debida, haciendo mayor veneración al sol, al
trueno, a la tierra, y a otras cosas de menor virtud." (Luis
Valcarcel, Historia del Perú Antiguo.) índice
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Un
compromiso pendiente
Es
un natural descubrir de valores que, como hemos visto, no fueron
desconocidos por nuestros ancestros, comprobamos que la explotación
del invasor materialista los hizo desaparecer a la fuerza. Invasión
que nos continúa en su acostumbrada embestida, minando día a día
nuestras cualidades como descendiente, directo o indirecto, de
nuestros abuelos originarios.
Esta
afirmación es válida, considerando que los pueblos originarios de
una u otra forma han sido absorbidos cultural y étnicamente por el
cruce de razas en la América actual, lo cual nos deja la
responsabilidad de rescatar su cultura original que, como hemos
demostrado, está en la universal sabiduría védica.
Entonces,
si entendemos que la sabiduría védica es la natural para cada
pueblo y región, porque respeta todas las tradiciones locales de
los distintos pueblos y al mismo tiempo enriquece su espíritu, ¿cuál
es nuestro deber como depositario de esta oculta herencia cultural?
Ahora
los invito a proyectarse en su medio socio-cultural actual y
observar donde hay reminiscencias de lo que hemos conversado. A
pesar de que el ataque invasor ha sido fuerte, no ha logrado minar
el arte y la cultura que se manifiesta en la creación popular, en
la artesanía, en ciertos ritos ancestrales de fiestas populares, en
edificaciones (las menos), etc.
Ciertamente
todavía hoy existen vestigios de una herencia asiática, lo cual ha
sido reconocido por el arquitecto e investigador Jaime Errázuriz
Zañartu en un reciente libro que demuestra las semejanzas entre
el arte oriental y el arte precolombino, ver Libro.
Esto nos anima a revitalizar y actualizar para el conocimiento del
americano actual, con toda su influencia de saberes, prejuicios y
costumbres para hacerle ver de donde proviene y hacia dónde va: de
vuelta a Dios, a Krishna.
La
forma de llevar el mensaje al ciudadano actual depende de su
capacidad personal para tomar el compromiso. Unos utilizan el arte
originario y las artes aplicadas a objetos artesanales y/o
utilitarios, como cerámica, loza, muebles, vestuario, calzado,
carteras, bolsos, vajillería, cuchillería, textiles, joyas,
bisutería,… etc. para mostrar formas, imágenes y mensajes gráficos
de lo que hemos analizado.
Otros
más explícitos utilizan los medios de comunicación, revistas, la
Internet con sus foros y sitios Web, y otros más explícitos aún,
que acogen el desafío con una forma de vida personal, se empeñan
en enriquecer nuestra civilización y cultura con la sabiduría Védica,
son los vaishnavas en América cuya acción será reforzada con la
difusión, a través de las artes aplicadas a la transmisión de
mensajes trascendentes de fuentes indoamericanas, a través de las
cuales transmitir mensajes de la sabiduría védica para el hombre
materialista de hoy.
Entonces
habremos llegado a un conocimiento que nos permite afirmar que la
esencia de los actuales pueblos de América está en el legado
cultural y hereditario de los pueblos originarios, esto último
confirmado recientemente con los estudios de ADN, que demuestran las
corrientes de migración desde la India, como punto originario del
que han resultado las herencias culturales y espirituales observadas
en este análisis. Esto no lo pudo quemar ni ocultar el conquistador
en Norteamérica ni en Latinoamérica y, en un momento en que la
globalización golpea las puertas y fronteras de las naciones
americanas, preciso es rescatar nuestro verdadero origen con el
nombre de Indoamericanos que, sin desconocer los aportes
materialistas de las migraciones occidentales, reconoce la
ascendencia cultural y espiritual de nuestros pueblos originarios,
haciendo ver lo limitado de llamarlos de origen pre-colombino. índice
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Conclusión
Hay
muchas conclusiones de tipo conceptual, posibles de obtener de este
análisis, tanto respecto a la espiritualidad, religiosidad y relación
con Dios, que han demostrado los pueblos originarios, como de la
influencia del conocimiento védico que migró hacia América,
transformándose con el tiempo y la distancia pero conservando algo
muy propio hasta nuestro días: el respeto y cariño por la
naturaleza de tal forma de sentirse parte de ella y no su dueño.
Sin
embargo, una conclusión práctica inmediata es la necesidad de que
los pueblos originarios, su descendencia y amigos, o indoamericanos,
se apropien de esta nueva visión ampliada de la cosmovisión, que
permita la unificación que a la vez les facilite la transmisión de
sus valores, como verdades eternas para la sociedad materialista de
esta era. La educación intercultural, mediante acciones y
movimientos concertados con sabiduría ancestral y tecnologías
modernas de manufactura, información y comunicación pueden hace
posible la valoración, reconocimiento y supremacía espiritual de
movimientos indoamericanos en favor de toda la humanidad. Tarea
posible de abordar a través de las artes, aplicadas a la transmisión
de mensajes trascendentes de fuentes originarias, con sabiduría védica
para el hombre materialista de hoy. índice
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Fuentes
Hindu
Americ. Chaman Lai. Visvesvaranda Vedic
Research Institute. Hosharpur, India. 1956.
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| El
Bhagavad Gita, Tal
como es. A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. The Bhaktivedanta Book
Trust International. 1990. |
| Srimad
Bhagvatam. A.C. Bhaktivedanta Swami
Prabhupada. The Bhaktivedanta Book Trust International. |
| CUENCA
DEL PACIFICO 4000 años de contactos culturales, Jaime
Errázuriz Zañartu, Ediciones Universidad Católica de Chile (2000)
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