Fundamentos

 Movimiento Intercultural de Artes Aplicadas a la Transmisión de

Mensajes Trascendentes de Fuentes Védicas y Originarias

Mar Amarillo 4375, Peñalolén, Santiago, Chile. Fono (56-2) 723 1758, contacto@indoamerica.org

Gurudeva Atulananda Acarya

A la portada

  Actualizado: 02.12.07

Resumen

Haciendo un breve análisis de la génesis del hombre y su cultura, el autor demuestra la universalidad de la verdad acerca de Dios, situando a la India como la cuna original de este conocimiento. A través de distintos testimonios demuestra la existencia de lazos étnicos, culturales y religiosos creados entre los pueblos de la India y los pueblos originarios de la América precolombina o Indoamérica. Demuestra de esta forma que la sabiduría védica debe considerarse de carácter universal, destinada al ser humano cualquiera sea su raza, época o localización y para quien propone el desafío de estudiarla para alcanzar la autorrealización. Finalmente, se propone un compromiso de difusión a través de las artes aplicadas a la transmisión de mensajes trascendentes de fuentes originarias, con sabiduría Védica para el hombre materialista de hoy.

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Índice
Universalidad de la Verdad
Nuestras Raíces
Presencia Hindú en América
Deidades y Ceremonias Hindúes en América
El Gobierno Mexicano Admite su Origen Oriental
Un Mismo Lenguaje, Hábitos y Facciones
Lazos Culturales y Religiosos
Similitud de los Templos y Adoración
La Trinidad
El Monoteísmo
Educación, Moral, Ritos
En la Guerra
La familia y otras costumbres
La Reencarnación
Más Similitudes
Festival de Rama en Perú
Vegetarianismo
Telepatía
Sánscrito en Perú
El desafío de alcanzar la autorrealización
Un compromiso pendiente

Conclusión

Fuentes

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Universalidad de la Verdad

‘Nada hay nuevo bajo el sol’, dice el antiguo adagio, y pensamos que es una verdad muy cierta. Las mismas prácticas y costumbres aparecen en distintas culturas, pero de hecho con distintos nombres y con ciertas diferencias en la forma. Pero en el fondo, en todos lados somos el mismo hombre, con los mismos deseos, necesidades y ambiciones; con una misma vida, con una misma forma de nacer, crecer, envejecer y morir. Compartimos las mismas incógnitas y vamos tras las mismas respuestas. Cuando buscamos nuestro origen, encontramos que la cultura y la sabiduría se pierden en los laberintos del pasado y nunca podemos aseverar que ‘en este momento el hombre comenzó a saber’, ‘en este momento dejó de ser mico y comenzó a razonar’. No encontramos ese momento en la historia porque de hecho no existe. El hombre siempre fue hombre y siempre hubo cultura y sabios. El hecho de ciertos hallazgos de cavernícolas no significa que todas las culturas del mundo estuviesen en ese entonces en ese mismo nivel. La ciencia actual vive de suposiciones a las que se refiere con el atractivo nombre de teorías, abriendo así las puertas a un mundo de elucubraciones donde no existen respuestas claras ni valores absolutos.

Así como dos más dos siempre fue cuatro, de la misma manera, verdades más elevadas, sutiles y sofisticadas, siempre existieron y fueron percibidas y apreciadas por personalidades de un carácter más puro y elevado. Nos encontramos en una época en la cual espíritus, más aventurados e inquietos, aprecian los valores de las antiguas culturas y admiten el fracaso de la presente.

Si somos objetivos y sinceros en nuestro análisis, llegaremos a un mismo origen de todas las cosas. Llegaremos a una misma y única cultura, con un gran libro y lenguaje. Esa cultura no pertenece a ningún pueblo ni región en particular, pertenece al hombre, pero tampoco a cualquier hombre, sino más bien al ario. El término ‘ario’ no designa ninguna raza en particular ni característica corporal, como se ha mal entendido. Esta palabra es de origen sánscrito y denota a aquellas personas que se inclinan con seriedad por la búsqueda de la verdad. En el libro Bhagavad Gita podemos encontrarla citada cuando Dios, con el nombre de Krishna le dice a Arjuna: ‘an-arya-yustam, asvargyam...’ aquí Krishna dice a su discípulo que los apegos y debilidades materiales no deben confundir a un verdadero ‘arya’ o ario, pues de ser así su futuro será ‘asvargyam’ o no conducente a los planetas superiores.

El orgullo del siglo XX nos dejó separado de nuestros antepasados y en realidad lo habíamos estado haciendo ya de mucho tiempo antes. En el afán de volvernos positivistas y pragmáticos limitamos nuestro campo de entendimiento y percepción al que sólo pueden darnos la razón y los sentidos, el resultado de esto ha sido un hombre superficial, sin metas superiores, alienado, confundido y deprimido. El siglo pasado nos cerró las puertas a la fe, insultó a las viejas tradiciones, así hemos seguido adelante y hemos entrado a este nuevo milenio sin saber ni a quién seguimos.

Las antiguas culturas estuvieron empapadas de un misticismo especial, de un respeto a la naturaleza y a todo lo creado. De un respeto al padre y a la madre, al sacerdote y a los ancianos. Su diario vivir estaba relacionado con una visión cosmológica donde todo estaba insertado en un mundo natural, como en un organismo perfecto. Organismo que el hombre de hoy se ha encargado de viviseccionar, incapaz de encontrar el motor de vida que lo mantiene latente. Ni siquiera la medicina moderna es capaz de ver el cuerpo humano como un solo órgano y de tratarlo como tal. Todo ese misticismo original creemos que ha desaparecido y sólo queremos dar espacio a lo nuevo. ¿Pero, qué es lo nuevo? Lo nuevo no es más que el intento fallido de unos mal y pobremente llamados científicos, personeros que rechazan realidades superiores, las que con certeza y claridad son entendidas y percibidas por otras miles de silenciosas personas.

Hoy muchos se lamentan, como si hubiesen perdido un bello libro de poemas. El hombre comienza a sentirse solo y artificialmente apartado de su madre tierra. Se ha vuelto como el joven rebelde que después de un tiempo anhela volver a casa. Sufre por el río que ya no es cristalino, por el aire que ya no es puro, por el alimento que enferma, por los animales que están extintos. El hombre se siente explotado y pobre. Muchos se han sentido engañados y en realidad lo hemos sido. El mismo cristianismo cometió el error de volverse demasiado aristotélico y de querer comulgar demasiado con los racionalistas, sin dar crédito a esas verdades que se revelan en el corazón de quienes sirven con amor y humildad a madre naturaleza, la verdad y lo divino. Primero persiguió la ciencia con ciego fanatismo y luego se doblegó ante ella con igual ceguera.

Arqueólogos, historiadores y antropólogos, parecen estar destapando la olla y demostrando que el verdadero siglo de las luces se dio mucho antes de lo enseñado. A este respecto, el libro Srimad Bhagvatam o Bhagvata Purana, es un muy valioso documento histórico de lo que fueron antiquísimas culturas que se remontan a millones de años. Esta obra, traducida del sánscrito en años relativamente recientes, sin duda traerá una revolución al pensamiento actual de la humanidad, en la medida que sea conocida y difundida por adelantados.

Si queremos adelantarnos reconociendo una verdad de siempre, debemos sentirnos ante el deber de abrir más nuestra mente, ser más universales y apreciativos de esa misma verdad que buscamos, sin importar donde aparezca, ni quien pueda ser su dueño.

Como americanos, se ha tratado de sembrar en nosotros admiración y aprecio por lo que viene de Europa, y de afirmar nuestras raíces occidentales ¿Pero quiénes forman estas raíces? Fueron tan sólo intelectuales que en el mejor de los casos intentaron comprender alguna verdad, y en el mayor número de ellos, sólo estaban detrás de prestigio y dinero, pero en ambos casos, y siendo muy generosos, sólo alcanzaron pequeños vislumbres de verdades que tanto en el oriente como en muchas de nuestras culturas de América, ya eran más que conocidas y practicadas. Prueba de ello fue el furor que causó en los europeos los condimentos, las sedas, perfumes y artesanías de la India. Eran como pigmeos descubriendo la sal. Lo mismo sucedió en el campo de la filosofía y la cultura, y así, los filósofos que más lucieron en Europa son los que más se acercaron a las ideas de Oriente. Notables a este respecto son Schopenhauer, Hegel, Hoelderlin, Nietzsche, Carl Jung, entre muchos otros.

Pero nuestra intención no es la de criticar, sino la de encontrar nuestros orígenes naturales, y entender, con buena voluntad y alegría, que pertenecemos todos a una gran cultura, que somos una gran familia. Diría que esta cultura es la de la humanidad y para nuestra gran familia humana.

Así como recibimos un cuerpo, mente e inteligencia de Dios, y así como de Él recibimos todo tipo de verduras, cereales, hierbas medicinales, fibras naturales, para atender los menesteres del cuerpo; energías como el sol, el viento, el agua, y animales como el toro y el caballo para ayudar en el trabajo; es muy razonable y hasta un deber admitir que también debió darnos algo para satisfacer necesidades más importantes y elevadas, como son las de la inteligencia y el espíritu. En otras palabras, Dios no sólo nos crea con deseos y necesidades, sino también nos da los medios y recursos para satisfacernos. Es natural y lógico ver las cosas de esta manera y por ello al hombre de oriente, o más precisamente, al hombre de la cultura Védica, no le costaba aceptar la realidad de un conocimiento superior, revelado, y perfecto, dado por Dios para satisfacer las inquietudes del espíritu, y que orientaba al hombre en todos los aspectos y necesidades de la vida. Pues la filosofía y la verdadera ciencia son el pan del alma.

De esta manera, así como no podemos decir que el aire es el derecho de un solo pueblo, o los rayos del sol, o los cereales del campo; del mismo modo no podemos decir que los Vedas son sólo para cierto grupo étnico. La verdad y el saber son para todos. Dos más dos son cuatro para todos los pueblos y tiempos. índice

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Nuestras Raíces

Sin embargo, a través de la historia no han faltado los grupos de interés que, con espíritu provinciano, han tratado de adueñarse de la verdad y de administrarla a su gusto y gana, pero eso es tan absurdo como pretender guardar una canción en una caja. La verdad sólo pertenece a quienes la buscan con sinceridad, no pertenece a ninguna institución, ni iglesia, ni a los científicos pragmáticos. Existe desde siempre, junto con la creación del hombre, así como el aire.

Con estas palabras nos acercamos a definir la finalidad de este trabajo, que es probar que nuestras raíces vienen de la India, pero no olvidemos que India no posee cultura ninguna sino que pertenece a una cultura de origen divino, que Dios reveló para todos los hombres. Esta cultura se extendió en distintos grados y medidas por el mundo entero, y hoy se preserva hasta cierto punto en ese país de oriente.

Estamos seguros que en la medida que progrese en la lectura de este artículo, no le quedarán dudas de que las culturas de los pueblos originarios de América provinieron del oriente. Cuando usted comprenda esto, entenderá que la filosofía de los Vedas y la práctica del yoga no son en nada algo lejano o extraño a nuestras raíces. Como de alguna manera decíamos, la India es un país que siempre da para hablar. Criticado por los materialistas, admirado por los espiritualistas, siempre es un punto de atracción para todos, y este fenómeno viene ya de tiempos antiguos. índice

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Presencia Hindú en América

El mismo Colón estaba como loco por encontrar una nueva vía para llegar a India, incluso arriesgó su vida y la de su tripulación para ello. Cuando redescubrió el nuevo mundo en 1492 llamó a sus habitantes ‘Indios’, pensando que había llegado a ella. En un sentido no estaba equivocado ya que muchas ruinas en México, Honduras, Guatemala, Perú y Bolivia, delatan una antigua influencia de la India. En Copan, Honduras, que parece haber sido una ciudad de dioses por sus ruinas de veintidós templos a orillas de un río, encontramos figuras de jinetes con turbantes montados en elefantes, lo que ha sorprendido a los investigadores del tema; incluso una figura de Buda fue encontrada allí en 1892. En los países citados pueden verse figuras de dioses hindúes tales como Ganesha en los templos Incas de Perú y en México, también una deidad de Visnu, en este último país, es fácilmente reconocible por su escultura portando su característico disco y mazo. La Revista Mexican Life de Julio de 1935 declara que: "Cuando los españoles llegaron a Yucatán encontraron un gran número de dioses siendo adorados. El dios principal era el de la lluvia, el transformado Ganesha de la India, a su lado marchaba Indra como el dios del maíz... y a su alrededor iban otras divinidades, no sólo pertenecientes al hinduismo ortodoxo, sino también al budismo."

El renombrado investigador británico, Hewitt dice que "la gran migración tomó lugar al establecerse el comercio marítimo en el océano Indico. El ritual del mar prueba que los inmigrantes, antes de salir de Asia, celebraron un festival al dios de la lluvia, muy similar en sus detalles a los sacrificios que se celebran en India..." Después de presentar muchas otras evidencias el investigador concluye: "No puedo imaginar cómo es posible dudar que los pueblos originarios de América vinieron de Asia, algunos de ellos pasando por China y Japón, y otros en forma directa". El mismo autor dice que India no sólo introdujo cultura y dioses en América sino también el algodón, el cual fue primero utilizado en India y China y luego traído a América. El algodón fue conocido en Europa cuando las fuerzas de Alejandro el Grande lo llevaron como una curiosidad. índice

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Deidades y Ceremonias Hindúes en América

La imagen de encarnación como tortuga de Visnu preservada en el museo de Quiragua en Guatemala, ha constituido un gran puzzle para los antropólogos. El templo más grande en México estaba destinado al señor Siva quien era el dios de la guerra de los mexicanos. Desde la ceremonia de nacimiento hasta los ritos fúnebres, los Aztecas observaron casi las mismas ceremonias que se aprecian en la India, incluido el sistema educativo llamado guru-kula.

Los Incas en Perú observaron la ceremonia del cordón sagrado con la cual son investidos los brahmanas en la India, al igual que el rito de perforar la oreja, y su estructura social era el de las mismas cuatro castas que caracterizan a la antigua cultura hindú. A este respecto el libro ‘The Ayar Incas’ dice: "El sistema de castas entre los gobernantes Incas era tan rígido como similar al de los Arios brahmanas de India."

Con razón el autor español López en su libro ‘Las razas Arias del Perú’ dice que cada página de poesía de este pueblo lleva la marca del Ramayana y el Mahabharata. Incluso el sánscrito - sostiene el estudioso Chaman Lal - era la lengua secreta de sus gobernantes, tal como el vocabulario Ario-Quechua preparado por López lo confirma. índice

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El Gobierno Mexicano Admite su Origen Oriental

Con razón el gobierno de México en su publicación de la ‘Historia de México’ declara que los primeros en llegar a este continente fueron grupos de navegantes que salieron de India rumbo al este. Además hay cuatro teorías en Africa, siete en Asia, y seis en Europa, que atribuyen un origen inmigratorio al pueblo azteca.

En México se hablaban alrededor de treinta y siete idiomas y otros dialectos, y se estima que estuvo habitado desde hace diez mil años o más. La misma tradición mexicana sostiene que sus ancestros vinieron de lejanas tierras y así se lo confirmó el rey Moctezuma a Cortés, tal como el historiador de la época, Bernal Díaz, lo afirma.

La presencia de miles de personas con rasgos hindúes y mogules, sus tradiciones y costumbres religiosas, prueban que inmigraron a estas tierras en gran número. La existencia de una ruta marítima entre India y México es admitida por muchos investigadores y es lo que la historia oficial del gobierno mexicano sostiene, tal como ya fue citado.

Esta teoría también es sostenida por Hewitt, en su libro ‘Primitive Traditional History’ páginas 832 a 836. El profesor Rama Mena, del Museo Nacional de México, en su libro ‘Arqueología Mexicana’ dice: "Los tipos humanos son como los de India. Su perfección en los diseños, sus suntuosos adornos en la cabeza, sus ostentosos edificios y sistemas de construcción, nos hablan muy claro de la India y del Oriente. Estudios hechos por el doctor Humberto Cornyn y Magana Peon, concluyen que las lenguas Nahuatl, Zapoteca y Maya, tienen su origen en el sánscrito, también atribuyen una existencia de diez mil años a una civilización encontrada en Palenque."

Hyatt Verrill, autor de ‘Antiguas Civilizaciones del Nuevo Mundo’ también sostiene que los pobladores de América provinieron de Oriente. Dice que incluso con una pequeña embarcación se puede navegar de Polinesia a Sudamérica, y que la corriente y vientos del Pacífico arrastran en forma natural hacia este continente. índice

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Un Mismo Lenguaje, Hábitos y Facciones

La gran similitud en el lenguaje entre tribus de Sudamérica y los dialectos de Oceanía es más que sorprendente, utilizando en miles de ocasiones palabras no sólo similares sino que incluso idénticas. Igual similitud se encuentra en sus costumbres religiosas, hábitos, arte y facciones. Tenemos por ejemplo a los indios Sirionos de Bolivia, quienes por su fino cabello, grandes barbas y rasgos, en nada se diferencian de cualquier tribu hindú. El mismo Hyatt Verril dice que entre los miles de artefactos encontrados en la muy antigua cultura de Cocle en Panamá, un gran número de ellos sólo pueden ser explicados por reconocer la teoría de que las personas que vivieron allí estaban en directo contacto con el Oriente.

Colonel James, autor de ‘El Continente Perdido’ al hablar de los Mayas, citando palabras de su propia tradición, dice: "Los habitantes de este lugar fueron personas muy poderosas. Ellos tenían grandes embarcaciones con las que viajaban a distantes lugares, a este y oeste, y les tomaba muchas lunas". El mismo autor concluye: "¿Acaso esto no concuerda con Valmiki cuando dice que los Mayas eran grandes navegantes, cuyos barcos navegaban de este a oeste y de norte a sur por los grandes océanos?" Esto concluye el autor después de cincuenta años estudiando la relación entre América y Oriente.

Mackenzie, en su libro ‘Mitos de la América Pre-Colombina’, dice que las razones de estas inmigraciones fueron la sed por las riquezas y el oro. El Pacífico, dice, no era un obstáculo mayor que las grandes montañas y los interminables desiertos del viejo mundo, con valles poblados por gente agresiva.

Hewitt dice: Los Mayas y Nahuas de Yucatán, México, eran inmigrantes de las tribus de Magha y Nahusha, quienes pertenecían a una raza de navegantes conocida por los Griegos con el nombre de Fenicios. índice

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Lazos Culturales y Religiosos

“La doctrina de las cuatro eras fue importada por la América Pre-Colombina. El orden en México de estas eras es idéntico con el de India... El hecho claro es que provienen de una misma fuente... sería ridículo suponer que tal doctrina proviene de un origen espontáneo en distintas partes del Viejo y Nuevo Mundo,” escribe Mackenzie en Mitos de América Pre-Colombina.

De hecho, la famosa piedra en forma de un enorme disco de doce pies de diámetro y con un peso mayor al de veinte toneladas, mundialmente conocida como el Calendario Azteca, debería ser denominado como la ‘piedra fundamental’ de la cultura Hindú en América. El estudio de este calendario llevado a cabo por Hyatt-Verrill, Mackenzie y Mrs. Nuttal, comprueba la creencia de los Aztecas en la teoría de las cuatro eras o ‘yugas,’ cada una de ellas dependientes del sol, al fin de cada una el mundo encontraba un ya pronosticado desastre. Esta piedra debió ser esculpida en los años 1487 a 1499 y fue tirada entre los escombros del templo por Cortés. En 1560 fue redescubierta, pero el obispo de la época, temiendo su influencia sobre los indígenas, ordenó enterrarla. Así permaneció oculta y olvidada por más de dos siglos hasta su reencuentro en 1790.

Al igual que en la India, los Incas acostumbraban a tocar tambores para ayudar a la luna en los momentos de eclipse. Los antiguos templos piramidales encontrados en México guardan también gran similitud con los de la India, el  hogar original de las pirámides. A diferencia de las encontradas en Egipto, éstas no terminan en punta, sino que en una especie de meseta, que servía de altar para hacer ofrendas de sacrificio a los dioses.

Es interesante también notar que el credo de la eternidad del alma y su transmigración prevalecía en todo el continente americano.

Otra asombrosa similitud la encontramos en el campo de la danza. Chamal Lal declara haber visto el mismo tipo de danza entre las antiguas culturas americanas que las practicadas en el valle de Kullu, al Norte de India. Lo mismo afirma la señora Nuttal después de ver la danza Mitotilitli, la cual representa una gran rueda con dos sacerdotes principales en el centro a quienes van rodeando otros bailarines en un orden de mayor a menor importancia. Para preservar el orden en el movimiento circular de la danza, los mayores que recorren un círculo menor, avanzan con lentitud y gravedad, mientras los que están más lejos del centro deben ir a mayor velocidad para mantener la línea de los rayos de la rueda. Esta danza se hacía en honor al movimiento de las estrellas del cielo, y sin duda está lleno de conocimiento y significados.

Esta idea de girar alrededor de un centro, dice la señora Nuttal, la encontró también en un modelo en el Indian Department del South Kesington Museum. Otro tipo de danza idéntico es la que aun se puede ver al Sur de la India en la cual los bailarines se cuelgan de cuerdas y giran alrededor de un palo central, tal como la practicada por los antiguos ‘voladores’ mexicanos.

Hewitt es de la misma idea cuando dice: “Las antiguas danzas de los pueblos originarios de América eran muy similares a la de los hindúes, donde para ambos la danza era parte de su adoración.”  índice

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Similitud de los Templos y Adoración

 

Otro interesante factor de similitud lo encontramos en el color de los templos los cuales son iguales en América y la India, como lo comprueba la doctora Nuttal, quien citando a Schlagintweit en su libro ‘Budismo en Tibet,’ dice que: "Las paredes de los templos miran hacia los cuatro puntos cardinales y cada lado está pintado con un color en particular, verde el Norte, el Este blanco, el Sur amarillo, y rojo el Oeste. Ahora comparen la descripción dada con el templo de Quetzalcoatl en México, del que el historiador español Sahagun, dice: "El cuarto del Este era denominado ‘la Casa Dorada,’ y estaba decorada con platillos dorados, el cuarto del Oeste era llamado la Casa de Esmeraldas y Turquesas y era por lo tanto azul, el cuarto del Sur estaba decorado con perlas y plata, y el cuarto del Norte de rojos jaspes y conchas. Sahagun describe además un segundo cuarto decorado con los mismos colores. Otra similitud entre los templos de India y México es que ambos son redondos."

En el antiguo México también se adoraban las montañas porque atraen y reúnen las nubes en sus cimas. En India también el pico de las montañas es visto como ese lugar sagrado en que la tierra y el cielo se encuentran y se producen las lluvias que vivifican la tierra.

El libro ‘The Ayar Incas,’ dice: "Muchos de los himnos y oraciones Incas eran similares a los nuestros. Su origen común puede encontrarse tanto en el Rig Veda como en el Zend Avesta. Esto fue preservado mediante tradición oral en tiempos aun más antiguos que la invención de la escritura."

El sistema numérico utilizado por los Mayas era muy similar al antiguo sistema Hindú practicado al menos hasta mediados de este siglo.

Tanto en India como en América la carpa era adorada como un pez sagrado que recuerda la encarnación de Visnu adoptando la forma de un pez.

Con respecto a las divinidades adoradas tanto en Asia como en América, Sir Willyam Jones declara "que cuando el parecido de las formas, en los distintos sistemas de politeísmo, es demasiado grande como para ser accidental, no podemos más que aceptar que cierta conexión, desde tiempo inmemorial, ha subsistido entre las varias naciones que las han adoptado".

Mr. McCulloh dice: "Al analizar muchas de sus instituciones, y en especial aquellas que corresponden a su historia del cosmos, a sus creencias religiosas y cálculos astronómicos, podemos, en estos temas abstractos, encontrar suficientes pruebas como para afirmar que hubo una relación entre ambos continentes, la cual, sin embargo, ocurrió en tiempos muy remotos".

Volviendo a la semejanza entre los templos Squier indica: "Los templos budistas del Sur de la India y de las islas de su archipiélago... corresponden con gran exactitud, en sus partes esenciales y en detalles menores, con aquellos de América Central... El gran templo de Bora-Bodu (el gran Buda), puede a primera vista ser confundido por un templo de América Central". Lo mismo sucede con la ‘Colina de Flores’ en Xochicalco, México, donde figuran numerosas esculturas y se evidencia un bien conocido tipo de adoración hindú.

En su estudio de los templos de América Central, el investigador Del Río concluye diciendo: "Un estudio apropiado de estos monumentos va a revelar el hecho de que, en su estructura interior, así como en su forma exterior, y por sus obvios propósitos, estas construcciones corresponden con gran exactitud con las que se encuentran en India y en su archipiélago". Por su lado Squier concluye diciendo que por encima de las grandes coincidencias de los ornamentos en los templos, las cabezas de monstruos y otras figuras alegóricas, lo más sorprendente es la inequívoca adoración del linga o falo, como principio creador que se encuentra practicado en las culturas de India y América Central. En lenguaje Maya, Siv(a) (xib), significa falo.

Existe una gran similitud entre los dioses de la India y los adorados por los indios en México, donde Brahma era llamado Tezcatlipoca; Visnu, Tlaloc; y Siva, Huitzlipochtli. Este último era el dios de la guerra y el destructor, Tlaloc era el dios del agua o el Preservador, mientras que el primero era el Creador. índice

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La Trinidad

Con respecto al tema de la trinidad, aunque los historiadores españoles de la época no lo trataron, o lo evitaron por razones evidentes, Clavigero afirma con claridad que esta doctrina ya era aceptada por los indios de la Península de California. El historiador Acosta informa que el mismo principio era aceptado por los indígenas peruanos y en su afirmación es apoyado por Calancha en su ‘Crónica de la Orden de San Agustín.’ Echeverría sostiene que la deidad principal entre los Indios de Nueva Granada se caracterizaba por tener tres cabezas, dando a entender que eran tres personas con un mismo corazón y voluntad. La tríada peruana, era llamada Tangatanga, y estaba representada por tres estatuas llamadas respectivamente Apuinti, Churiinti, e Intihuaoque; lo que quieren decir: Señor y Padre Sol; Hijo Sol; y Aire o Espíritu, Hermano Sol. A su vez Las Casas dice que en Yucatán también estaban familiarizados con la idea de la Trinidad y que Ycona, Bacab y Echuac, eran los nombres de las tres personas que la componían.

Los cristianos plantean la trinidad como: Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres personas distintas y las mismas a la vez.

Si analizamos el concepto de la trinidad bajo la visión de los Vedas podremos tener una comprensión muy clara de este mismo principio. De acuerdo a estas escrituras el Padre es Krishna, el Espíritu es el aspecto Omnipresente del Señor conocido como Visnu, y el hijo es el alma, ya que todos somos hijos de Dios. De esta manera la trinidad Védica sería: Krishna, Visnu y atman, (alma). De esto se desprende lo absurdo de pensar que Dios tiene un solo hijo. Los Vedas también dicen que estos tres son: ‘uno y diferentes al mismo tiempo,’ a esto le llaman: ‘achintya-bheda-abheda,’ o ‘inconcebible unión y diversidad simultáneas.’ Srila Prabhupad daba a este respecto el ejemplo del fuego del cual podemos deducir su luz y calor. La luz y calor del fuego, decía él, son uno y distintos al mismo tiempo.

La sagrada sílaba ‘AUM,’ ya por todos conocida, también representa esta trinidad con cada una de sus letras, ‘A’ es Krishna, ‘U’ es Visnu, ‘M’ es el alma; ésta es la afirmación de los Vedas. De esta manera podemos ver que la idea de una trinidad no es un concepto exclusivo de la cristiandad, es algo universalmente sabido y aceptado, y los antiguos indios de América también tenían este concepto.

Dios es uno, ya sea lo llamemos Krishna, Alá, Jehová, o Viracocha, etc., está en todas partes, y por ello es llamado Visnu, y porque las almas son partes y porciones de Él, (‘amsas’ en sánscrito), también son Él, como las chispas en el fuego. Las chispas del fuego también son fuego.

Dios es una persona eterna que a su vez se expande y está presente en el corazón de todos los seres, las almas a su vez también son personas eternas y la relación que tienen entre ambos los hace ‘uno’ mediante el amor, pero esto no significa que en algún momento pierdan su identidad individual. Dios es siempre Dios y las almas son siempre almas. Son uno en el amor y distintos en identidad. Para nosotros esto permanece siendo un misterio porque debido al concepto corporal que tenemos, no podemos sentir la unión verdadera que se experimenta a través del amor puro.

También podemos dar el ejemplo de una familia donde todos tienen el mismo apellido pero se diferencian en sus nombres. Son uno en el apellido y varios en el nombre.

Los Vedas también nos hablan de otra trilogía que es más conocida en el occidente. Esta es Brahma como el creador, Visnu como el sustentador y Siva como el destructor del universo. En esta trilogía Visnu es el Supremo, y Brahma crea y Siva destruye, gracias al poder que reciben del primero. índice

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El Monoteísmo

Los judíos o cristianos, no son ni los primeros ni los únicos monoteístas que ha tenido el mundo. En realidad todas las culturas antiguas admitían la existencia de un ser supremo cuyo poder y voluntad se ejercía por encima de los demás dioses menores. Un Dios de dioses, concepto que sitúa al Señor en una posición aun más elevada que el presentado por la cristiandad, en donde Dios es sólo el Señor de la humanidad, y ni los animales, ni los árboles, ni demás seres vivos, tienen alma, por lo que no reciben el cuidado que merecen.

Al primer análisis ya podemos descubrir que los pueblos originarios de América tenían un profundo concepto de Dios, tal como el que encontramos en India, donde el Señor es designado con diferentes nombres y no hay riñas, sectas, ni fanatismo a este respecto. Los pueblos originarios precolombinos, o Indoamericanos, daban gran importancia al nombre de Dios y lo mencionaban por él.

Entre los varios nombres que daban a Dios, podemos citar: Tlaclitonatic, Creador de la Luz; Ipalnemoani, el Dador de Vida; Yaoteotl, el Dios de la batalla; Moyocayatzin, el Todopoderoso; Chimalman, Nuestro escudo o Protector.

Lord Kingsborough observa lo siguiente: ‘Ellos consideraban a Tezcatlipoca como poseedor de todos los atributos imaginables, y era tenido por misericordioso o compasivo’. Dice además que se referían a Él con epítetos tales como: el Supremo Señor del Universo, El Disponedor y Ordenador de todas las Cosas, El que Confunde al Enemigo, El Concededor de Sabiduría, El Padre de la Humanidad, El Juez Justo, El Gobernador de los Reinos, El Padre de la Humanidad, El que Perdona los Pecados, El que Refugia bajo Sus alas, El Dador de Inspiración, Quien se ríe de la sabiduría humana, Quien ordena el matrimonio, Quien da hijos, Quien prolonga la vida, Quien Ama a los caídos, Quien acepta votos, Quien aprecia la caridad, etc.

Los pueblos originarios en el Perú también reconocieron un Ser Supremo, quien fue el creador y sustentador del universo, y a quien adoraron con los nombres de Pachacamac, ‘Quien sostiene y da vida al universo,’ y Viracocha, que de acuerdo con un investigador español significa ‘Espuma del mar,’ haciendo referencia al largo viaje hecho desde el Viejo Mundo, Asia. Está además representado sobre tres peldaños, indicando su soberanía sobre los tres mundos, concepto que encontramos también en los Vedas donde se describe el universo como dividido en tres niveles de sistemas planetarios.

En India también podemos observar esta tradición de denominar a Dios con distintos nombres de acuerdo a Sus atributos y actividades. Por ejemplo Él es conocido como Krishna o El Más Atractivo; Gopal o El que Cuida las Vacas; Govinda o Quien da Placer a las Vacas, los Sentidos y la Tierra; Mukunda, Quien da la Liberación; Bhakta-vatsala, Quien Protege a Sus devotos, etc.

A diferencia de lo que normalmente se piensa, los Vedas también hablan de un Ser Supremo, de un solo Dios, quien es Krishna, el Supremo Atractivo. Los distintos fenómenos del universo, como la lluvia, la temperatura, el paso de los astros, están entendidos como dependientes de distintas personalidades o entidades conscientes. Toda acción está supeditada a la conciencia. Ésta era su comprensión y fue compartida por todos los pueblos de la antigüedad, Egipcios, Griegos, Romanos, Americanos, etc. Ellos no vieron el universo como un órgano impersonal y mecánico, resultado accidental de una gran explosión. índice

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Educación, Moral, Ritos

Eric Thompson dice que "los españoles quedaron sorprendidos por el alto valor moral de los nativos, y por su rechazo a la mentira. Por desgracia, el contacto entre ambas civilizaciones trajo una rápida decadencia en los códigos morales de los nativos."

El mismo saludo de los Incas da clara señal de su refinada y cuidadosa educación. En él se decían ‘ama sua, ama llulla, ama quella.....’ esto es: ‘no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas flojo’.

Al igual que el sistema educativo en la India los niños eran puestos al cuidado de los sacerdotes desde los cinco o seis años.

Se les enseñaba a contar los años, astronomía, el arte adivinatorio, remedio para las enfermedades, a leer y escribir, matemáticas, genealogía. A las niñas de la nobleza y de clase media se les enseñaba a hilar y tejer, a cocinar, y otros artes domésticos, y siempre estaban acompañadas por una superior. Otras funciones que realizaban eran las de barrer el templo, cocer ropa para sus deidades, atender el fuego sagrado, etc. Muchas realizaban prácticas religiosas para conseguir en el futuro buenos esposos. Para cuidar su castidad debían mirar el suelo siempre que un extraño les hablaba. Incluso hasta hoy en día no existe el cortejo entre los indios mexicanos, y las muchachas sienten vergüenza de relacionarse con jóvenes sin el permiso de los padres.

Al igual que los antiguos hindúes los pueblos originarios americanos trataron a la mujer como su igual y gobernaron imperios junto a sus esposos o hermanos.

"A diferencia de los so llamados cristianos civilizados - escribe Chaman Lal - los pueblos originarios americanos nunca lucharon contra las mujeres, qué decir de matarlas a ellas o a los niños."

Muchas creencias y ceremonias entre los pueblos originarios de México eran iguales a las sostenidas en India tal como está claramente demostrado por Thompson, en su artículo ‘The Cycle of Life’ escrito en su época para ‘Mexican Life.’ En su trabajo analiza, entre muchas cosas, la ceremonia de nacimiento de un niño; la ceremonia de matrimonio, para la cual, al igual que en India, los arreglos eran más bien concertados por los padres y se recurría al consejo de un astrólogo. Los Aztecas también acostumbraban a hacer ofrendas en el fuego; cada persona tomaba un trozo de alimento y lo colocaba en el bracero que estaba en el centro de la sala, como un acto de gracia dirigido al dios de las Cosechas.

Otras ceremonias especiales como la de la coronación de un rey, también guardaban gran similitud con las de la India.

Chaman Lal dice que la descripción de la coronación de Moctezuma, después de la muerte del emperador Ahuitzal, es una prueba contundente de ello. En una parte de esta interesante celebración el sacerdote le hace prometer al futuro rey: ‘En nombre del Supremo Señor Invisible, del creador del cielo y la tierra, ¿prometes seguir la religión de tus antepasados?’ ‘La mirada del Señor está sobre mí, lo prometo.’ ‘¿Prometes proteger tu país y ser comprensivo con tu pueblo?’ ‘Lo prometo.’

El hijo mayor no era necesariamente el sucesor del trono, sino el más diestro. índice

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En la Guerra

Es triste tener que hablar de la guerra, pero incluso allí mostraron cierto refinamiento y cultura, si así puede decirse de la guerra. No era como lo aprendimos en la televisión, donde sólo se muestran como unos salvajes aullando en un caballo.

para salir en campaña esperaban un momento propicio, siendo el primer día del mes uno de ellos. Antes de invadir enviaban espías quienes configuraban mapas detallados. En el avance marchaban primero los sacerdotes llevando sus dioses y tras ellos los guerreros más experimentados, dejando más atrás a los novatos. Se trataba de evitar las masacres, y más que matar, buscaban hacer prisioneros. Por la lectura del Ramayana y Mahabharata podemos saber que en la antigua India los guerreros seguían rígidos códigos de guerra que eran respetados a riesgo de la deshonra, y la población civil nunca era comprometida en ella. Sólo los guerreros iban al campo de batalla siguiendo a su rey. índice

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La familia y otras costumbres

Es también notable la similitud en lo que respecta al sentido de la familia, el respeto hacia los mayores y la obediencia al jefe de familia. Los mayores eran, y aun son, tratados como tíos y tías, y los iguales como hermanos. La costumbre de darse regalos, su forma de hablar con muchas gesticulaciones, la forma de sentarse en el suelo con las piernas cruzadas practicada por los hombres, mientras las mujeres se sientan sobre las piernas dobladas... Las mujeres además, como en la India, llevan sus bebés en la espalda.

Los indígenas eran conocedores de las hierbas y extraían lombrices y cálculos con ellas. De hecho, conocían al menos 1400 de ellas, y practicaban la cirugía al igual que los hindúes. Lamentablemente, dicen los investigadores, miles de libros que contenían valiosa información, fueron quemados por los misioneros. índice

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La Reencarnación

Con respecto a la muerte no les preocupaba tanto ésta en sí como la actitud con la que debían enfrentarla, mostrando gran concordancia con la filosofía del Bhagavad Gita. Creían en la inmortalidad del alma y en la reencarnación, y tenían un claro concepto de la vida después de la muerte.

En occidente se ha tratado de ridiculizar la idea de la reencarnación la cual es compartida en forma natural por el hombre de oriente. Muchos pensadores occidentales también la aceptaron apenas tuvieron contacto con las doctrinas de Sócrates y Platón. Para ellos el cuerpo no era más que el vestido del alma, y el alma cambiaba su vestimenta cuando ésta envejecía. Mismo ejemplo lo encontramos en el Bhagavad Gita donde Krishna le dice Arjuna: "Así como un hombre deja sus ropas viejas y las cambia por otras nuevas, así el alma deja un cuerpo anciano y lo cambia por otro nuevo".

Nunca se ha escuchado una razón de peso para negar la reencarnación, pero Krishna ya dice en el mismo Bhagavad Gita que: "sólo quienes tienen sus ojos entrenados en el conocimiento pueden ver las cosas como son. Los demás no pueden hacerlo, aunque así lo intenten".

Voltaire dijo: "Si he nacido una vez, ¿porqué no puedo hacerlo dos veces?"

Krishna explica la reencarnación como un hecho que es evidente en esta misma vida, Él dice: "Así como el alma corporificada pasa de la niñez a la juventud, y luego a la vejez; en forma similar, cuando el cuerpo muere, el alma acepta otro cuerpo. Los sabios no se confunden por este cambio." Así Krishna nos hace ver que en esta misma vida ya hemos cambiado varias veces de cuerpo, y lo seguiremos haciendo. Tuvimos el cuerpo de un bebé, después tuvimos el de un niño, luego el de un adolescente, y antes que eso fuimos una burbuja en el vientre de nuestra madre, ¿dónde están esos cuerpos ahora? Ya no están más. Los tuvimos en el pasado pero ya no están más. Sin embargo somos la misma persona que los ocupó y que los ha visto cambiar. De esta manera podemos comprobar que la reencarnación es un hecho que experimentamos en nosotros mismos y en esta misma vida. Esto es ser en realidad un filósofo y un científico.

Bien haríamos en meditar sobre este ejemplo que el mismo Señor Krishna nos da, de esta manera vamos a fortalecer y purificar nuestra inteligencia, vamos a empezar a razonar en forma correcta, y bajo esta nueva perspectiva veremos el mundo de una manera real y pragmática. índice

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Más Similitudes

En forma general, el doctor en antropología B. Chakravarti dice en su obra introductoria: "Cuando estudiamos en profundidad las culturas de América, tal como la Inca en Perú, la Maya en México, o la Sioux en Dakota, encontramos que a pesar de ser culturas tan distantes unas de otras, existe una gran correspondencia en cuanto a ideas, ceremonias y símbolos. Más sorprendente aun es la semejanza que guardan con la antigua cultura de la India, similitud que no se limita tan sólo al tipo de construcción y su iconografía, sino que también comprende más amplias áreas como sus formas de vida, sus costumbres y etiqueta, símbolos y ritos, como la Danza del Sol en USA, los Voladores en México, o los Chadak en India, los cuales persisten tanto en América como en India hasta estos días. En un nivel más profundo la similitud se deja ver en sus visiones con respecto a la vida, religión y filosofía".

Más adelante, el mismo doctor Chakravarti, acota: "Otras escuelas sostienen que tales similitudes a menudo se deben a una difusión de ideas y prácticas entre ambas civilizaciones. De acuerdo a eruditos como Thomas Wilson, Heine Gedern, Gordon Ekholm, Alden Mason, Chaman Lal y Hugh Fox, los americanos tuvieron contacto con India y el Sur Este de Asia durante el período Pre-Colombino. Ellos señalan la similitud en varios artefactos, símbolos, arquitectura, costumbres e iconografía, como evidencia de estos contactos y de estos intercambios culturales". índice

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Festival de Rama en Perú

"Rama es representado como un descendiente de Surya o el sol- escribe Sir W. Jones- se casó con Sita y su madre fue Kausalya". "Es muy notable, dice el mismo autor, que los peruanos, cuyos Incas declaraban descender del mismo tronco, llamaban a su principal festival con el nombre de Rama-Sitva". Sir Jones declara además: "En el curso de mi observación de los hindúes, la cual podría extenderse mucho más, esta es mi conclusión: que ellos tuvieron una relación, desde tiempo inmemorial, con los antiguos Persas, Etíopes, Egipcios, Fenicios, Griegos, Turcos, Celtas, Chinos, Japoneses y Peruanos". índice

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Vegetarianismo

Los antiguos pueblos originarios de América eran vegetarianos, y aun la mayoría de ellos lo son- escribe Chaman Lal. Él nota la similitud entre el típico pan hindú llamado chapati y la tortilla mexicana, siendo ambos del mismo tamaño, forma y confección. Dice además que en sus visitas a México sintió como si estuviese sirviéndose comida hindú, al probar los platos tradicionales de los pueblos originarios mexicanos.

En su carta al jefe de Washington, el gran jefe Seattle deplora la matanza de animales que hace el hombre blanco. En ella dice que para los pueblos originarios cada animal, e incluso cada insecto, son como hermanos, pues comparten un mismo aire.

Si algunos pueblos originarios comieron carne la consumieron en forma muy medida y después de ofrecer el animal en sacrificio ante el altar. No mantuvieron mataderos como los que hoy vemos en las distintas ciudades del mundo. Consumieron la carne en tiempos de escasez, o como decimos, con mucha moderación. No se recomienda el consumo de carne a quienes desean avanzar en el conocimiento de la verdad. Además, no es un alimento natural al hombre.

De esto se comprende que el consumo de carne es muy deplorable porque es cuerpo de hermanos, así se explica que comer carne endurece el corazón, cubre la capacidad de sentir, de ser sensible a la verdad. Las verdades más elevadas están todas en el plano de la conciencia, son metafísicas, es decir, no se pueden percibir con los sentidos, no se pueden atrapar mediante telescopios ni fórmulas matemáticas, sino que se manifiestan por sí solas en el corazón de un ser bondadoso.

La verdad tiene su dueño y su custodio, y no va a permitir que sea abusada por alguien indebido. Es una gracia divina. Si alguien puede creer en Dios y en la hermandad universal, debe saberse muy afortunado, porque posee un tipo de fe más elevado que el común de la gente.

El respeto a la vida animal implica el respecto a madre tierra. De lo contrario ¿cómo podemos hablar de amor a la tierra si arrasamos con los seres que la habitan? ¿Cómo puedo decir que amo un país si mato a sus pobladores? Este era un concepto natural al antiguo residente de estas tierras.

La Pachamama, madre tierra. ¿Por qué aceptamos este concepto? ¿Por qué en forma tan natural vemos a la tierra como nuestra madre? Porque no podemos más que aceptarlo de esta manera y la ciencia de la ecología nos demuestra que es así. La industria de la carne es un gran enemigo y el segundo gran contaminante del planeta. Es la causante de la lluvia ácida, de las deforestaciones, erosiones, y hambre en el mundo. Baste por ahora con saber que el mismo espacio de tierra que me puede proveer con ochocientos ochenta kilos de poroto de soya, es el que necesitaría para producir tan sólo cincuenta kilos de carne vacuna.

La tierra es un órgano vivo, que sostiene a otros miles de billones de seres vivos, tal como nuestro cuerpo vivo sostiene a muchos otros seres dentro de él. Debemos aprender a desarrollar este tipo de visión. Nuestra visión actual está muy cerca del fósil y muy lejos del espíritu. La educación contemporánea nos entrena en estudiar el fósil, a fijarnos en la materia muerta, retirando nuestra atención de la conciencia sin percatarse del crimen en el que incurre, porque la felicidad, la paz y el amor, pertenecen al mundo consciente, no al fósil.

Para los antiguos habitantes de América, la Tierra, Pachamama, no era una bola muerta flotando en un espacio mecánico, atraída y repelida por otras grandes masas de materia inconsciente. Para el inconsciente nada es consciente, para el consciente, todo es conciencia. Por su gran sensibilidad puede percibir lo sensible en otros seres, y aun más, puede percibir y ver al Supremo Sensible. No verá el mundo regido tan sólo por leyes, sino que por una voluntad por encima de ellas. índice

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Telepatía

Los pueblos originarios Americanos eran muy entendidos en predecir hechos y en la ciencia astrológica. Podían predecir con exactitud cuántos hombres y caballos se acercaban, o hacia qué dirección un amigo o enemigo estaba viajando. El doctor Juan Durand cuenta que una vez estando en la choza de un aborigen en Raco, éste puso su oreja contra el suelo y le dijo el número exacto de soldados que estaban pasando en pelotón a una distancia de tres kilómetros. Otro aborigen en Panao, sin levantarse de su cama, dijo el número de hombres a pie y de a caballo que pasaban por una ruta lejana, incluso dijo el orden en que estaban formados y la dirección que llevaban. En otra ocasión, en 1896, unos fugitivos fueron encontrados en el preciso lugar en que unos aborígenes lo habían predicho, éstos fueron encontrados después de seguirlos durante ochenta días, cruzando desiertos, montañas y ríos.

Con lo dicho podemos quitarnos de nuestra mente la imagen del aborigen con su oreja pegada al suelo tratando de adivinar a ciegas. Como vemos sus conocimientos iban mucho más allá de lo imaginado y por cierto éste debe haber tenido un origen.

De acuerdo con ciertos historiadores y el doctor Durand: ellos predicen la llegada de una persona, cuáles son sus intenciones, pertenencias, etc. por analizar el ladrido de los perros, y seguramente, otros fenómenos naturales. Eran entendidos en leer los mensajes de la naturaleza, mensajes tales como el grito de un pájaro, un eclipse, un temblor, el lamento de un perro, el paso de un animal, etc

A este respecto debemos admitir que India es famosa por sus yogis cuyos poderes místicos no terminan de asombrar al mundo. Los Vedas también enseñan esta ciencia de leer los anuncios de la naturaleza.

Pero no debemos olvidar la existencia de una ciencia aun más profunda, sutil y elevada, y ésta es la de poner fin al ciclo de nacimientos y muertes, por el proceso de conocer la Verdad Absoluta. Este mundo está lleno de encantos y atractivos, destinados a mantener al hombre bajo este cautiverio. El verdadero buscador de la Verdad no caerá en estas trampas y buscará el fin más elevado, la Verdad Suprema. La adquisición de poderes místicos no es el verdadero fin, pues la meta no es tener más poder, sino más amor. El poder místico envanece a los hombres y les hace pensar que se han vuelto Dios, lo cual constituye un gran absurdo. El avance tecnológico también es un tipo de poder concedido al hombre, y vemos que éste lo ha envanecido y lo ha alejado de su compromiso con lo divino, por lo que está perdiendo el gran beneficio de su vida humana que es desarrollar el amor por Dios. índice

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Sánscrito en Perú

El doctor Chakravarti escribe a este respecto: "En el curso de mi estudio de ciertas palabras Quechuas usadas por los Incas en Perú, los pronombres, números, nombres, miembros del cuerpo, e importantes palabras de uso diario, uno encuentra que no sólo tienen una similitud fonética sino que también semántica, tanto con el Sánscrito como con el Tamil hablados en India," y a continuación, en su libro llamado ‘The Indians and the Amerindians,’ presenta una lista de palabras de impresionante similitud.

Chaman Lal, en su libro ‘Hindu América’, presenta a su vez otra lista de palabras de gran semejanza entre el Quechua y el Sánscrito. El autor dice que sólo está presentando una muestra pequeña de ellas, tomadas del Aryo-Quichua Vocabulary compilado por López en Francia. A continuación citamos algunas, de la lista de unas cien palabras, que él presenta:

QUECHUA Significado SANSCRITO Significado
Akapana nubes coloreadas por el sol aka pintura
Anak cruel nak matar
Chinkat jaguar sinha león
Hina también ena también
Huakra cuerno vakra curvo
Kakarpa tienda karpara sombrilla
Killa luna kil blanco, radiante
Kukulla bebé kulla pequeño

Llapi

cantar

lap

hablar

Paksha luna paksa luna
Pisi pequeño pis romper en tr
Pitita dormitorio pita casa
Sacha árbol saccha árbol
Simi boca simi sonrisa
Sipi atardecer cipi rayo de luz
Sunu vasija suna recipiente
Uma cabeza uma inteligencia
Utka veloz utka ávido
Yana negro yana negro

En su libro Chaman Lal dice que los himnos cantados por los Incas recuerdan las oraciones Védicas cantadas por sus ancestros. El autor transcribe cuatro de estas oraciones de las cuales presentamos dos.

"¡Oh Creador! ¡Eterno Viracocha! ¡Tú quien eres sin segundo hasta los confines de la tierra! ¡Tú que das vida y fuerza a la humanidad, y ordenas que el hombre debe vivir saludable, en paz, y libre de peligro! Manténnos bajo Tu cuidado, y acepta esta ofrenda destinada a complacerte, ¡Oh, Creador!"

"¡Oh, Creador! ¡Señor de los confines del mundo! ¡Oh, más misericordioso! Tú que das vida a todas las cosas, y creas al hombre de manera que pueda vivir, crecer y multiplicarse. Multiplica también los frutos de la tierra, los vegetales, y demás cosas que has hecho para que el hombre no pase hambre ni miseria en la tierra. Preserva los frutos de la tierra, y haznos vivir en paz y salvos."

El doctor Chakravarti cita una leyenda según la cual "un monje budista llamado Quetzalcoatl llegó a México desde el Este y predicó en contra de los sacrificios humanos en Tula... Al igual que Quetzalcoatl, Viracocha también dejó las orillas del Ecuador, después de terminada su misión... La leyenda dice que caminaba sobre las olas del océano." índice

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El desafío de alcanzar la autorrealización

En un principio el mundo entero estaba regido bajo una cultura, la impartida por los Vedas, y todo este planeta era llamado Bharata, que es el mismo nombre que hasta hoy tiene la India. En los textos de matemática Védicos encontramos el teorema de Pitágoras, el número ∏, álgebra, logaritmos, fórmulas para resolver mediante cálculo mental, etc.

En todos los campos del conocimiento podremos encontrar que sus bases están en India, o mejor dicho, en los Vedas, libros de conocimiento que no son propiedad de un país o pueblo, sino que forman parte del patrimonio científico y cultural de la humanidad… y del universo.

A través de este artículo hemos demostrado que las raíces de los pueblos originarios de América provienen del Oriente, en especial de India, esto es lo que la historia nos comprueba. Además hemos demostrado que en el Oriente, y en particular en la India con sus Vedas, está la cuna de toda la cultura.

Si analizamos en forma objetiva no podremos más que llegar a esta conclusión, y si esto es así, podremos obtener enorme beneficio al acercarnos a madre Veda, ya sin la actitud de estarnos dirigiendo a alguien extraño, sino a nuestro familiar más benévolo y cercano, y podremos beber la leche de su sabiduría.

La famosa carta del jefe indio Seattle enviada al jefe blanco en Washington es prueba más que suficiente de la sabiduría y sensibilidad de nuestros antiguos pueblos, sensibilidad tan tristemente perdida en estos días. Cuando escuchamos de sus palabras y de su estilo y forma de vida, en nuestro fuero interno sabemos que eso es lo que en realidad deseamos para nosotros. Hemos pisoteado el legado de nuestros antepasados en el anhelo de hacer algo mejor con nuestros intentos teóricos e inmaduros. Haríamos mejor en buscar más hondo en el origen de todo saber y conocimiento, los Vedas, y ahí descubriremos con más y más asombro, que esa es la fuente esencial de conocimiento tanto científico como intelectual, que por siglos el hombre de occidente ha estado buscando.

En los Vedas encontraremos los aspectos más refinados de arte, cocina, vestimenta, música, ciencia, etc., en realidad, de todos los ámbitos de la vida humana, no sólo para complacer los sentidos, sino para transmitir paz y armonía a nuestra conciencia, fin para el cual también se practicó una muy sofisticada arquitectura, no sólo en la construcción de templos sino también de viviendas.

Es importante por otro lado admitir que los pueblos originarios de América, a pesar de provenir de las sabias tierras de Oriente, no trajeron en su época lo mejor de ellas, es decir, el cultivo de una vida espiritual más elevada; no se dedicaron con mayor profundidad al cultivo de una vida espiritual centrada en el desarrollo del amor por Dios, lo cual es la meta más alta y real de la vida. Su cultura y veneración se dirigió más a la adoración de dioses menores, y su preocupación se orientó más al desarrollo material y económico, que a una seria búsqueda de nuestra alma y de nuestra relación pura y amorosa con Dios.

Hemos comprobado con la historia del hombre americano, que si esta preocupación no figura como un aspecto fundamental en un grupo social, todo su cuerpo, debido a un corazón impuro, va a decaer a un nivel de despotismos, ambiciones, juegos políticos y diplomacias, que llevan a los pueblos a guerras fratricidas y se vuelven fácil presa de ataques externos. Luego la historia, más que limitarse a ser un mero repaso de hechos pasados, nos deja una lección de valioso aprendizaje. Las distintas culturas del mundo nos muestran que tuvieron un crecimiento natural, pero luego se envanecieron, se volvieron materialistas y déspotas, y al alejarse de los principios divinos, sufrieron su decadencia. Fenómeno que con claridad vivimos en estos días.

Todo ha sucedido como si de golpe hubiera comenzado la era de Kali-yuga en las tierras de América, con la llegada de los invasores cristianos, que puede ser vista como un duro castigo para los pueblos originarios, por haberse desviado de los principios más elevados de la religión. No olvidemos que en algunos pueblos se llegaron a practicar sacrificios humanos y otras atrocidades, de las cuales, por supuesto, el pueblo invasor no estaba exento, pues de hecho, con la llegada de éste los sacrificios humanos se multiplicaron.

Es el deber del hombre buscar su relación más elevada con la Suprema Realidad, el Señor. Esta es la enseñanza más esotérica dada en los Vedas y la encontramos en sus textos más confidenciales, como en el Canto del Señor o El Bhagavad Gita, y el muy famoso Bhagavat Purana o Srimad Bhagvatam, que se presenta como ‘el fruto maduro de todo el saber Védico’, escrito por el santo Vyasa, en su madurez espiritual.

En estos textos encontramos detalladas descripciones de la Personalidad de Dios, de Su reino trascendental y del proceso espiritual yóguico mediante el cual podemos tener una relación directa con Él y alcanzar la autorrealización, por el conocimiento personal de Dios.

Antes de concluir, quiero dejarlo con las palabras de disgusto del mismo Viracocha:

"El Inca Yupanqui relata que una vez se le apareció su Dios Viracocha quejándosele que, siendo Él el creador de todo y el Señor universal, quien hizo el cielo, el sol, el mundo y los hombres, y que estando bajo Su poder todo lo existente, no se le rendía el culto y la obediencia debida, haciendo mayor veneración al sol, al trueno, a la tierra, y a otras cosas de menor virtud." (Luis Valcarcel, Historia del Perú Antiguo.) índice

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Un compromiso pendiente

Es un natural descubrir de valores que, como hemos visto, no fueron desconocidos por nuestros ancestros, comprobamos que la explotación del invasor materialista los hizo desaparecer a la fuerza. Invasión que nos continúa en su acostumbrada embestida, minando día a día nuestras cualidades como descendiente, directo o indirecto, de nuestros abuelos originarios.

Esta afirmación es válida, considerando que los pueblos originarios de una u otra forma han sido absorbidos cultural y étnicamente por el cruce de razas en la América actual, lo cual nos deja la responsabilidad de rescatar su cultura original que, como hemos demostrado, está en la universal sabiduría védica.

Entonces, si entendemos que la sabiduría védica es la natural para cada pueblo y región, porque respeta todas las tradiciones locales de los distintos pueblos y al mismo tiempo enriquece su espíritu, ¿cuál es nuestro deber como depositario de esta oculta herencia cultural?

Ahora los invito a proyectarse en su medio socio-cultural actual y observar donde hay reminiscencias de lo que hemos conversado. A pesar de que el ataque invasor ha sido fuerte, no ha logrado minar el arte y la cultura que se manifiesta en la creación popular, en la artesanía, en ciertos ritos ancestrales de fiestas populares, en edificaciones (las menos), etc.

Ciertamente todavía hoy existen vestigios de una herencia asiática, lo cual ha sido reconocido por el arquitecto e investigador Jaime Errázuriz Zañartu en un reciente libro que demuestra las semejanzas entre el arte oriental y el arte precolombino, ver Libro. Esto nos anima a revitalizar y actualizar para el conocimiento del americano actual, con toda su influencia de saberes, prejuicios y costumbres para hacerle ver de donde proviene y hacia dónde va: de vuelta a Dios, a Krishna.

La forma de llevar el mensaje al ciudadano actual depende de su capacidad personal para tomar el compromiso. Unos utilizan el arte originario y las artes aplicadas a objetos artesanales y/o utilitarios, como cerámica, loza, muebles, vestuario, calzado, carteras, bolsos, vajillería, cuchillería, textiles, joyas, bisutería,… etc. para mostrar formas, imágenes y mensajes gráficos de lo que hemos analizado.

Otros más explícitos utilizan los medios de comunicación, revistas, la Internet con sus foros y sitios Web, y otros más explícitos aún, que acogen el desafío con una forma de vida personal, se empeñan en enriquecer nuestra civilización y cultura con la sabiduría Védica, son los vaishnavas en América cuya acción será reforzada con la difusión, a través de las artes aplicadas a la transmisión de mensajes trascendentes de fuentes indoamericanas, a través de las cuales transmitir mensajes de la sabiduría védica para el hombre materialista de hoy.

Entonces habremos llegado a un conocimiento que nos permite afirmar que la esencia de los actuales pueblos de América está en el legado cultural y hereditario de los pueblos originarios, esto último confirmado recientemente con los estudios de ADN, que demuestran las corrientes de migración desde la India, como punto originario del que han resultado las herencias culturales y espirituales observadas en este análisis. Esto no lo pudo quemar ni ocultar el conquistador en Norteamérica ni en Latinoamérica y, en un momento en que la globalización golpea las puertas y fronteras de las naciones americanas, preciso es rescatar nuestro verdadero origen con el nombre de Indoamericanos que, sin desconocer los aportes materialistas de las migraciones occidentales, reconoce la ascendencia cultural y espiritual de nuestros pueblos originarios, haciendo ver lo limitado de llamarlos de origen pre-colombino. índice

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Conclusión

Hay muchas conclusiones de tipo conceptual, posibles de obtener de este análisis, tanto respecto a la espiritualidad, religiosidad y relación con Dios, que han demostrado los pueblos originarios, como de la influencia del conocimiento védico que migró hacia América, transformándose con el tiempo y la distancia pero conservando algo muy propio hasta nuestro días: el respeto y cariño por la naturaleza de tal forma de sentirse parte de ella y no su dueño.

Sin embargo, una conclusión práctica inmediata es la necesidad de que los pueblos originarios, su descendencia y amigos, o indoamericanos, se apropien de esta nueva visión ampliada de la cosmovisión, que permita la unificación que a la vez les facilite la transmisión de sus valores, como verdades eternas para la sociedad materialista de esta era. La educación intercultural, mediante acciones y movimientos concertados con sabiduría ancestral y tecnologías modernas de manufactura, información y comunicación pueden hace posible la valoración, reconocimiento y supremacía espiritual de movimientos indoamericanos en favor de toda la humanidad. Tarea posible de abordar a través de las artes, aplicadas a la transmisión de mensajes trascendentes de fuentes originarias, con sabiduría védica para el hombre materialista de hoy. índice

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Fuentes

Hindu Americ. Chaman Lai. Visvesvaranda Vedic Research Institute. Hosharpur, India. 1956.

El Bhagavad Gita, Tal como es. A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. The Bhaktivedanta Book Trust International. 1990.
Srimad Bhagvatam. A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada. The Bhaktivedanta Book Trust International.
CUENCA DEL PACIFICO 4000 años de contactos culturales, Jaime Errázuriz Zañartu, Ediciones Universidad Católica de Chile (2000) índice

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